La falta de pegada volvió a condenar al Levante. Los granotas fueron superiores en la mayor parte del encuentro, crearon más ocasiones que el Villarreal, pero no las supieron aprovechar. Esa está siendo la tónica habitual del Levante esta temporada, que se complica la vida tras esta derrota, mientras que el Submarino Amarillo emerge a la superficie y se coloca a cuatro puntos de la zona UEFA.Los primeros minutos se convirtieron en una sucesión de errores defensivos. ¿Defender? ¿Qué es eso?, debían de preguntarse los dos equipos, que cometían un error tras otro en defensa. El Villarreal fue el más listo y supo sacar partido de estos momentos para adelantarse en el marcador. Primero llegó el aviso de Marcos, y luego el gol de Forlán.
A los 9 minutos, Diego Forlán recibió el balón en la frontal. Tenía el balón en la izquierda, así que se lo cambió a la derecha con maestría, se perfiló el disparo y depositó el balón en la misma escuadra.
El uruguayo estaba recuperando la mejor forma, como ha demostrado en las dos últimas jornadas, pero la suerte no le sonrió todo el partido y tuvo que abandonar el partido antes de hora, por una lesión de tobillo.
A partir del gol de Forlán, el Villarreal desapareció y el partido de convirtió en un monólogo granota. Pero, como hemos dicho antes, el Levante no supo aprovechar las ocasiones que tuvo. Y encima, cuando las aprovechan, se las anulan. El colegiado invalidó por fuera de juego el gol que marcó Salva, pero el delantero estaba en posición reglamentaria.
Viera intentó colaborar para ayudar al Levante al acabar con su sequía y se comió un balón igual al que se tragó contra el Recreativo de Huelva, pero esta vez tuvo la suerte de su lado y el disparo se marchó fuera por poco.
Asedio granota
Tras la reanudación, los granotas continuaron buscando con ahínco el marco rival. Necesitaban los puntos e iban a luchar hasta el último minuto para lograrlo. Las ocasiones se sucedían, pero en el Villarreal emergió la figura de Sebastián Viera, que hizo olvidar sus cantadas con grandes paradas.
El uruguayo sacó un buen disparo de Kapo que se había envenenado tras rebotar contra un defensa amarillo, pero mejor todavía fue la parada que realizó a cabezazo de Salva. El delantero había rematado desde muy cerca, pero Viera tuvo reflejos felinos para sacar la zarpa y desviar a corner.
El Levante estaba poniendo contra las cuerdas al Villarreal. Se mascaba el gol granota. Pero cuando mejor pintaban las cosas para los locales llegó el gol del Villarreal. Tomasson se plantó solo frente a Molina y definió con frialdad, pero todo nació de las botas de Matías Fernández, que le regaló el gol metiendo un pase de lujo mientras miraba a la grada.
El tanto fue un golpe a la mandíbula del Levante que jamás se pudo levantar. Los granotas se han quedado en una situación comprometida, cerca del descenso, y las dos próximas jornadas deberá jugar fuera de casa frente a Espanyol y Real Sociedad.