Wednesday, March 7, 2007

Bayern Munich 2 - Real Madrid 1

Cuando chocan dos gigantes, el mundo se paraliza. Esta vez el encontronazo iba a ser en el fútbol. El Real Madrid de Fernando Gago y Gonzalo Higuaín se medía en el partido de vuelta de los octavos de final de la Champions League, ante el Bayern Munich de Martín Demichelis y próximamente de José Sosa. Pero no era un choque más. Era claramente "él" choque. El más significativo de la jornada de fútbol europeo y el que entregaba un respirador artificial para uno u otro equipo. Porque a pesar de estar en esta instancia de la liga de clubes más importante del mundo, el presente futbolístico en su propio país, no es el mejor.Por eso, Fabio Capello, como dijo en la previa, se había guardado alguna sorpresita para hacer valer el 3-2 a favor que obtuvo en el Santiago Bernabéu y vencer al duro equipo alemán. Pero nunca tuvo en cuenta que el rival lo podía impactar desde muy temprano. ¿Qué tan temprano? Apenas 11 segundos. La cantidad de tiempo suficiente para que saque el Madrid, Salihadmizic le robe la pelota a Roberto Carlos, avance y habilite a Roy Makaay. Suficientes para que el delantero holandés defina ante la figura de Iker Casillas y marque el gol más rápido de la historia de la competición. Suficientes para que esa sorpresa que tenía escondida el técnico italiano quede opacada por 1-0 de los alemanes.Entonces, como era de esperar, el equipo visitante se volcó en ataque para buscar el empate. Es que el 1-0 en Munich, dejaba afuera a los españoles, pero un gol le entregaba el pase a los cuartos y la licencia a Capello para que siga sentado en el banco de la Casa Blanca. Pero nada le fue sencillo al Madrid. En el mediocampo, Emerson, una de las opciones para sorprender hacía agua y estaba mal acompañado por Diarra y Gago. Por eso, el entrenador decidió sacar al conflictivo brasileño (pide no jugar en el Bernabéu para que no lo silben) y metió a Guti, sorpresivamente sentado entre los suplentes.Pero ahí no estuvo la solución. Si bien el equipo llegó algo más al arco sobre el final, el Bayern Munich controló sin inconvenientes las acciones del primer tiempo. Hasta ahí, lo de los argentinos del Real Madrid, ambos desde el arranque, no era algo para destacar. Apenas un taco del Pipita que habilitó a un compañero, pero que no alcanzó para que pueda jugar buena parte del complemento (se fue reemplazado al minuto).En la segunda etapa, el conjunto merengue comenzó a impacientarse y eso lo aprovechó muy bien el local. Lucio, que en la ida había marcado de cabeza, se metió de nuevo en el área y facturó. 2-0 que para el conjunto visitante significaba estar más cerca del arpa que de la guitarra. Y para el local, acariciar la próxima fase. Fue por eso, que Capello decidió sacar a Gago de los titulares y meter a Robinho, jugándose todas las fichas en los 20 minutos que le quedaban. Buena apuesta ofensiva del entrenador, pero que no le iba a dar los resultados que pretendía.Todo parecía liquidado, pero la visita reaccionó y llegó al descuento. Con más ganas que ideas, el equipo blanco se arrimó al área de Oliver Kahn y se encontró con un regalo que lo devolvía a la vida. Robinho entró al área de los alemanes y cayó, ni bien pisó la línea de cal. Penal, a sólo 10 minutos del final. Si Van Nistelrooy convertía, la ilusión iba a volver al cuerpo los hinchas madridistas. Y así fue. El holandés la clavó en el ángulo izquierdo del arquero y los corazones volvieron a latir. Pero antes, Van Bommel, el ex Barça que acalló Madrid una semana atrás y Diarra se pelearon en la puerta del área y el árbitro los expulsó.Ya no quedaba nada. Pero estaba claro. Si Makaay pudo convertir en 11 segundos, el Madrid lo podía hacer en 10 minutos. Pero no. Sergio Ramos clavó un zurdazo en el arco rival, pero el árbitro canceló todo por una mano del defensor. Y así se fue el partido. A dos minutos de que finalice, Hitzfeld metió a Demichelis y el partido se murió. Los alemanes avanzaron a cuartos de final y el equipo español se quedó afuera, una vez más. Encima el domingo se viene el derby contra el Barcelona. ¿Estará Capello todavía? Es una incógnita. Lo que si se sabe es que hoy se jugaba grandes chances de seguir en el cargo. Pero las perdió.