Gimnasia tenia que ganar si pretendía seguir con chances de clasificación en la Libertadores. Enfrente estaba el durísimo y sólido Santos, que llegaba con puntaje ideal, como único líder del Grupo 8. Y encima, sin goles a favor. Si bien el escenario era el Estadio Ciudad de La Plata, el Lobo la tenía brava. Los antecedentes más cercanos tampoco eran gran motivación para el local, que venía de sendas derrotas en Copa y Clausura, ante los mismos brasileños (3-0) y Boca (5-1), respectivamente. Mucha gente, más ilusión y un obstáculo muy difícil de eludir. Actitud, empuje y respuestas al aliento que bajaba desde las tribunas constituyeron la primera imagen que entregó el equipo de Troglio. Habían pasado sólo treinta segundos, cuando luego de una buena jugada colectiva, el uruguayo Silva metió el derechazo y la pelota salió por arriba del travesaño. Lejos. Apenas un aviso, en el comienzo. Gimnasia iba al frente, pero dejaba peligrosos espacios en el fondo. La visita entendió el juego y se paró en su campo para salir de contra. Con esta situación y los reiterados errores defensivos del conjunto argentino, no extrañó que el Santos se pusiera en ventaja a los dos minutos. Fórmula sencilla: desborde por izquierda, centro rasante hacia el medio, nadie la saca y Marcos Aurelio empuja para el 1-0. Como el domingo en La Bombonera, el arranque poco alentador se repetía. De movida, el partido planteaba claramente con al Lobo como protagonista, en la búsqueda, y Santos a la espera. Pacheco tuvo una buena cuando se cumplió el cuarto de hora inicial. Encontró la pelota boyando cerca de la medialuna del área, le dio de derecha y la tiró por arriba. En la siguiente, Silva armó una linda jugada por izquierda, enganchó una y otra vez, y tocó pero el arquero Fabio Costa controló. De contra, Santos lastimaba. Luego de un centro desde la izquierda, Kletnicki debió aparecer para evitar la segunda caída de su valla con una atajada brillante. Gimnasia tenía la pelota y era el que agotaba los caminos para llegar al arco visitante, pero carecía de profundidad de tres cuartos de cancha hacia adelante. Fabio Costa volvió a surgir, esta vez para rechazar un potente disparo tras un toque magistral de Silva, sin dudas el más activo y voluntarioso en la ofensiva de los dirigidos por Troglio. Al ratito, Pierguidi tuvo el empate en sus pies, pero lo taparon justo. Y a once del descanso, luego de un nuevo y garrafal error defensivo, Kletnicki salió al cruce y cometió penal. Cléber Santana se hizo cargo, remató bajo y fuerte: palo y respiro para el pueblo tripero. Con mucho amor propio y entonado por la posibilidad desperdiciada por su rival, Gimnasia fue con todo por la igualdad antes del cierre. Y vaya si estuvo cerca de conseguirlo. Dubarbier desbordó en velocidad por izquierda, envió el centro pasado y obligó a otra atajada impresionante de Fabio Costa, ante un cabezazo. Después, el arquero volvió a salvar a su equipo tras un remate fortísimo. La última estuvo en los pes de Pacheco. El uruguayo buscó el primer palo, de tiro libre, y la bola besó la parte exterior de la red. El esfuerzo final era la esperanza del local de cara al segundo tiempo. A pura intensidad, la etapa complementaria empezó con emociones, errores y varias ocasiones de gol. La primera fue una jugada preparada del Santos: Kléber envió un tiro libre desde la izquierda y Cléber Santana cabeceó. A las manos de Kletnicki. La respuesta no demoró en llegar. Dubarbier recibió en la puerta del área, giró y metió el zurdazo bajo. Fabio Costa, quieto, no podía hacer nada. Pero la pelota salió por muy poco. Enseguida, también de tiro libre, Pacheco estuvo a punto de dejar las cosas como al principio. El uruguayo remató suave, con cara interna, y el palo derecho del número uno visitante le dijo que no. Gimnasia merecía más en La Plata. Las agujas del reloj seguían girando y los brasileños no demostraban intenciones de salir del fondo. Es que estaban cómodos y mantenían la diferencia, pese al sufrimiento en algunas jugadas. En un contraataque, Zé Roberto se escapó por el medio y definió de punta ante Kletnicki. Tapó el arquero. El Lobo se jugaba el todo por el todo para que la paridad que reflejaba el trámite se trasladara al resultado. Y, a los tumbos, por momentos peloteaba a un Santos que sólo aguantaba. Marcelo rechazó con lo justo un cabezazo de Semino, quien luego empujó abajo del arco un testazo de Pierguidi pero el gol fue anulado por posición adelantada. Ataques desordenados, remates forzados desde afuera del área, pocas ideas, menos ingenio y un rival que se abroquelaba muy bien atrás conformaban un combo que le complicaba la vida al equipo de Troglio. Sin embargo, a tres de que la historia terminara, el uruguayo Leal ganó en las alturas y puso la pelota en el ángulo superior izquierdo de Fabio Costa. Desahogo y 1-1. Aunque poco le duró la alegría a Gimnasia. En la última, a la salida de un lateral desde la izquierda, Zé Roberto quedó solo en el área y definió arriba, ante Kletnicki. Nada pudo hacer el arquero para evitar un cachetazo del que El Lobo ya no iba a poder levantarse. El 2-1 eran las cifras definitivas. Así fue, entonces. Después de los noventa, el horizonte se tiñó de negro tanto como pintaba el panorama en la previa. Golpe duro para el conjunto platense, que el jueves 5 de abril visitará al Pasto, en Colombia, con la obligación de sumar de a tres para darle un poco de vida a su sueño copero.
Thursday, March 22, 2007
Santos 2 - Gimnasia 1
Gimnasia tenia que ganar si pretendía seguir con chances de clasificación en la Libertadores. Enfrente estaba el durísimo y sólido Santos, que llegaba con puntaje ideal, como único líder del Grupo 8. Y encima, sin goles a favor. Si bien el escenario era el Estadio Ciudad de La Plata, el Lobo la tenía brava. Los antecedentes más cercanos tampoco eran gran motivación para el local, que venía de sendas derrotas en Copa y Clausura, ante los mismos brasileños (3-0) y Boca (5-1), respectivamente. Mucha gente, más ilusión y un obstáculo muy difícil de eludir. Actitud, empuje y respuestas al aliento que bajaba desde las tribunas constituyeron la primera imagen que entregó el equipo de Troglio. Habían pasado sólo treinta segundos, cuando luego de una buena jugada colectiva, el uruguayo Silva metió el derechazo y la pelota salió por arriba del travesaño. Lejos. Apenas un aviso, en el comienzo. Gimnasia iba al frente, pero dejaba peligrosos espacios en el fondo. La visita entendió el juego y se paró en su campo para salir de contra. Con esta situación y los reiterados errores defensivos del conjunto argentino, no extrañó que el Santos se pusiera en ventaja a los dos minutos. Fórmula sencilla: desborde por izquierda, centro rasante hacia el medio, nadie la saca y Marcos Aurelio empuja para el 1-0. Como el domingo en La Bombonera, el arranque poco alentador se repetía. De movida, el partido planteaba claramente con al Lobo como protagonista, en la búsqueda, y Santos a la espera. Pacheco tuvo una buena cuando se cumplió el cuarto de hora inicial. Encontró la pelota boyando cerca de la medialuna del área, le dio de derecha y la tiró por arriba. En la siguiente, Silva armó una linda jugada por izquierda, enganchó una y otra vez, y tocó pero el arquero Fabio Costa controló. De contra, Santos lastimaba. Luego de un centro desde la izquierda, Kletnicki debió aparecer para evitar la segunda caída de su valla con una atajada brillante. Gimnasia tenía la pelota y era el que agotaba los caminos para llegar al arco visitante, pero carecía de profundidad de tres cuartos de cancha hacia adelante. Fabio Costa volvió a surgir, esta vez para rechazar un potente disparo tras un toque magistral de Silva, sin dudas el más activo y voluntarioso en la ofensiva de los dirigidos por Troglio. Al ratito, Pierguidi tuvo el empate en sus pies, pero lo taparon justo. Y a once del descanso, luego de un nuevo y garrafal error defensivo, Kletnicki salió al cruce y cometió penal. Cléber Santana se hizo cargo, remató bajo y fuerte: palo y respiro para el pueblo tripero. Con mucho amor propio y entonado por la posibilidad desperdiciada por su rival, Gimnasia fue con todo por la igualdad antes del cierre. Y vaya si estuvo cerca de conseguirlo. Dubarbier desbordó en velocidad por izquierda, envió el centro pasado y obligó a otra atajada impresionante de Fabio Costa, ante un cabezazo. Después, el arquero volvió a salvar a su equipo tras un remate fortísimo. La última estuvo en los pes de Pacheco. El uruguayo buscó el primer palo, de tiro libre, y la bola besó la parte exterior de la red. El esfuerzo final era la esperanza del local de cara al segundo tiempo. A pura intensidad, la etapa complementaria empezó con emociones, errores y varias ocasiones de gol. La primera fue una jugada preparada del Santos: Kléber envió un tiro libre desde la izquierda y Cléber Santana cabeceó. A las manos de Kletnicki. La respuesta no demoró en llegar. Dubarbier recibió en la puerta del área, giró y metió el zurdazo bajo. Fabio Costa, quieto, no podía hacer nada. Pero la pelota salió por muy poco. Enseguida, también de tiro libre, Pacheco estuvo a punto de dejar las cosas como al principio. El uruguayo remató suave, con cara interna, y el palo derecho del número uno visitante le dijo que no. Gimnasia merecía más en La Plata. Las agujas del reloj seguían girando y los brasileños no demostraban intenciones de salir del fondo. Es que estaban cómodos y mantenían la diferencia, pese al sufrimiento en algunas jugadas. En un contraataque, Zé Roberto se escapó por el medio y definió de punta ante Kletnicki. Tapó el arquero. El Lobo se jugaba el todo por el todo para que la paridad que reflejaba el trámite se trasladara al resultado. Y, a los tumbos, por momentos peloteaba a un Santos que sólo aguantaba. Marcelo rechazó con lo justo un cabezazo de Semino, quien luego empujó abajo del arco un testazo de Pierguidi pero el gol fue anulado por posición adelantada. Ataques desordenados, remates forzados desde afuera del área, pocas ideas, menos ingenio y un rival que se abroquelaba muy bien atrás conformaban un combo que le complicaba la vida al equipo de Troglio. Sin embargo, a tres de que la historia terminara, el uruguayo Leal ganó en las alturas y puso la pelota en el ángulo superior izquierdo de Fabio Costa. Desahogo y 1-1. Aunque poco le duró la alegría a Gimnasia. En la última, a la salida de un lateral desde la izquierda, Zé Roberto quedó solo en el área y definió arriba, ante Kletnicki. Nada pudo hacer el arquero para evitar un cachetazo del que El Lobo ya no iba a poder levantarse. El 2-1 eran las cifras definitivas. Así fue, entonces. Después de los noventa, el horizonte se tiñó de negro tanto como pintaba el panorama en la previa. Golpe duro para el conjunto platense, que el jueves 5 de abril visitará al Pasto, en Colombia, con la obligación de sumar de a tres para darle un poco de vida a su sueño copero.