Con varios cambios, respecto al equipo que empató con Belgrano por el Clausura, el Lobo se medía ante un rival al que muy pocos quieren enfrentar. El puntero del Grupo 8, el Santos de Wanderlei Luxemburgo.Los momentos de cada uno de los equipos marcaban grandes diferencias. Por eso, hasta el más optimista hincha de Gimnasia se imaginaba a un resultado positivo como algo utópico en el estadio de Santos. Y a pesar de que fue así, a pesar de que el equipo argentino se fue goleado por el brasileño, dio motivos para aplaudir la actitud del Lobo en tierras extranjeras. Desde el comienzo se hizo dueño de la pelota y buscó el arco rival con gran insistencia. Demostró que no se achica en las malas y que si apunta un poco más las miras en este torneo, podrá llegar a octavos de final, sin problemas.Pero ese dominio en el juego no se vio plasmado en el marcador. La mala puntería y algún que otro error defensivo, acompañados por una pizca de mala suerte, le dieron la victoria al equipo local. Victoria poco merecida, que comenzó a gestarse a los 6 minutos del primer tiempo. Marcos Aurelio, quien picó a las espaldas de San Esteban, recibió un muy buen pelotazo desde el fondo brasileño y quedó mano a mano con Carlos Kletnicki. Remató ante la salida del arquero y cuando la pelota se iba cruzada y desviada, apareció Basualdo, involuntariamente, para meterla adentro. Gol en contra y suerte esquiva para el Lobo.A pesar de eso, Gimnasia no cambió en nada su actitud. Al contrario, siguió siendo el protagonista, como si fuese local, puntero e invicto de su grupo. Las chances llegaron, pero la buena puntería no. Ni Pacheco, ni Leal, claves en la victoria de la semana pasada ante el Deportivo Pasto le dieron al conjunto de La Plata el empate. Mientras, lo del local era muy pobre.La segunda etapa fue muy similar a la primera, aunque esta vez, el Santos tuvo sus diez minutos de buen juego. Los primeros, muy bien aprovechados, suficientes para llegar al segundo tanto, consecuencia de una nueva distracción en el fondo del Lobo. Otra vez perdieron las espaldas los centrales y el equipo de Luxemburgo lo aprovechó. Cléber Santana apareció libre y la mandó a guardar. A Gimnasia no le salía una. A su rival, todas. Por eso era de entender el fastidio de Troglio, pero no con sus jugadores, que dejaban todo por cada pelota. En otra pequeña ráfaga, se iba un partido que por el trámite era bastante favorable.El Lobo siguió buscando y el local se paró en su campo para salir de contra. Y le salió muy bien. Ze Roberto escapó por izquierda, entró al área y picó la pelota por encima del arquero. Gol sensacional para cerrar una goleada esperada en la previa pero sorpresiva en el juego. Ya estaba todo dicho. Con el partido liquidado, Gimnasia bajó los brazos y se dejó llevar por la impotencia que genera un encuentro así. Todo se calentó y se acabó le fútbol. Sólo hubo tiempo para que en el último minuto, Kletnicki le cometa penal a Rodrigo Tabata y luego se lo ataje, al mismo brasileño, que recién había ingresado.Queda claro, el resultado marcó goleada a favor del Santos, pero Troglio se puede ir satisfecho de Brasil. No se ganó, ni se sumó, pero la producción de sus jugadores dejó mucho para elogiar. Claro, tendrá que corregir algunos desajustes en defensa, pero jugando así, serán muchos más los partidos que gane, que los que pierda. En 8 días, el mismo rival deberá visitar el Estadio Ciudad de La Plata. Ahí, el Lobo tendrá la chance de tomarse revancha. Y la necesita. Para levantar el ánimo y seguir prendido en un grupo que domina el equipo brasileño, pero que está abierto a la clasificación.Enviar Imprimir