Daniel Passarella intentó explicar lo que muchos de sus jugadores sintieron y padecieron ese día producto de la altura. "La pelota no dobla", tiró el por entonces técnico de la Selección tras la derrota 2-0 ante Ecuador. Es que más allá de que el Kaiser haya exagerado, los efectos de los 2.850 metros de altura de Quito se hacen sentir. Quedó claro aquella vez y también el año pasado, cuando su nuevo River cayó ante El Nacional por el mismo resultado. Por eso el choque de hoy no era uno más en el ya exigente calendario millonario. Ni siquiera la derrota ante Caracas alteró el plan para visitar a la Liga Deportiva Universitaria. Así, tal como Passarella había pensado, Tuzzio y Rivas se quedaron en Buenos Aires para descansar. Tampoco dudó el DT en incluir a Sambueza entre los titulares en lugar de Zapata, uno de los que por características de juego más sufren la acumulación de partidos. Y menos aún para disponer la vuelta de Ortega. La intención de River fue clara. Tocar y tocar para administrar energías y desgastar a su rival. Pero Liga rápidamente quiso imponer su juego. Con Salas bien abierto por la izquierda desbordando a Gerlo y Escalada –ex Boca- moviéndose libre por todo el frente de ataque, el equipo ecuatoriano enseguida tuvo la primera en la cabeza de Enrique Vera, pero el frentazo del volante se fue cerca del palo izquierdo de Carrizo. Como Belluschi lucía activo pero impreciso en el último pase y Sambueza alternaba buenas y malas por la izquierda, Farías y Ruben tenían que bajar mucho para agarrar la pelota y perdían influencia en el área. Sin embargo, River se las ingeniaba para jugar lejos de su arco y hacer su partido, el del toque y circulación. Incluso pudo ponerse arriba con un tremendo cabezazo de Ponzio que dio en el palo. Parecía que los de Passarella tenían todo controlado. Pero cuando todavía no se había cumplido el primer cuarto de hora, el paraguayo Vera apiló a dos hombres, aunque en el último toque se le fue larga y la pelota le quedó mansita y servida para que Gerlo despeje con tranquilidad. Pero al igual que ante Argentinos, Paco se complicó y la jugó con displicencia. El propio Vera le adivinó la intención al central, trabó fuerte y quedó de cara a Carrizo, a quien venció con un fuerte zurdazo. Que el 1-0 para Liga no era justo era tan cierto como que a partir de empezaría otro partido. Uno que al local favorecía mucho más que a la visita. River no se desanimó y siguió buscando. Enseguida tuvo el empate Farías cuando quedó mano a mano con Mora, pero el goleador se demoró mucho y definió mal. Luego, un tiro libre de Ponzio, de lo mejor del primer tiempo, obligó a una terrible atajada del arquero ecuatoriano. El Millonario era más que Liga, aunque no lograba concretar. Lo peor que le podía pasar a River era quedarse con uno menos, y eso sucedió cuando la primera etapa se moría. Otra vez el triste protagonista fue Sambueza, quien parece estar empeñado en liquidar las muchas posibilidades con las que contó –y sigue contando- para quedarse con la titularidad. Cañito le aplicó una fuerte patada a Vera y el juez Chandía le mostró la roja directa. Si River quiere y sueña con ganar la Copa, sus jugadores deberán entender que este tipo de actitudes no se pueden repetir más. ¿Cuántos equipos en el mundo se pueden dar el lujo de jugar con uno menos? En los tiempos que corren, ni uno. Passarella mantuvo la misma estructura y en el arranque nomás de la segunda parte, todo se le simplificó. Es que Escalada quiso engañar a Chandía y mandarla adentro con la mano. Pero como ya tenía amarilla lo único que logró fue irse a las duchas antes de tiempo. Quedaron 10 contra 10 y entonces River lo fue a buscar con más decisión que nunca. Y a los 8' tuvo su premio: Farías recogió un disparo mordido de Ponzio, giró y sacó un derechazo muy preciso que se metió abajó, contra el palo derecho de Mora. El 1-1 se acomodaba más a lo que se estaba viendo en la cancha. La historia se daba vuelta. Liga era el que sufría y River dominaba con criterio. Ponzio y Ahumada eran los dueños del medio y Belluschi el de las mejores ideas. Farías las peleaba todas y Ruben acompañaba con su movilidad y su buena predisposición para picar una y otra vez. El local, ofrecía poco y nada en ataque. Sólo Salas trataba de crear algo distinto. El punto no se lo iba a llevar así de fácil. Algunos jugadores comenzaron a mostrar signos de cansancio. La Liga fue como pudo y tuvo dos chances para quedarse con la victoria, pero sus hombres no estuvieron precisos a la hora de definir. También River se pudo venir con los tres puntos en el bolsillo desde Quito, de no haber sido porque Mora voló de manera espectacular para tapar un gran disparo de Ponzio que tenía a la red como destino. River se trajo un valioso empate que le permite mantener el invicto como visitante y que lo vuelve a poner en una buena posición en el Grupo 6 de la Copa Libertadores. Pero Passarella sabe –y sus dirigidos lo tienen que entender- que hoy la Liga le perdonó la vida, algo que pocas veces sucede en este nivel.
Thursday, March 15, 2007
River 1 - LDU 1
Daniel Passarella intentó explicar lo que muchos de sus jugadores sintieron y padecieron ese día producto de la altura. "La pelota no dobla", tiró el por entonces técnico de la Selección tras la derrota 2-0 ante Ecuador. Es que más allá de que el Kaiser haya exagerado, los efectos de los 2.850 metros de altura de Quito se hacen sentir. Quedó claro aquella vez y también el año pasado, cuando su nuevo River cayó ante El Nacional por el mismo resultado. Por eso el choque de hoy no era uno más en el ya exigente calendario millonario. Ni siquiera la derrota ante Caracas alteró el plan para visitar a la Liga Deportiva Universitaria. Así, tal como Passarella había pensado, Tuzzio y Rivas se quedaron en Buenos Aires para descansar. Tampoco dudó el DT en incluir a Sambueza entre los titulares en lugar de Zapata, uno de los que por características de juego más sufren la acumulación de partidos. Y menos aún para disponer la vuelta de Ortega. La intención de River fue clara. Tocar y tocar para administrar energías y desgastar a su rival. Pero Liga rápidamente quiso imponer su juego. Con Salas bien abierto por la izquierda desbordando a Gerlo y Escalada –ex Boca- moviéndose libre por todo el frente de ataque, el equipo ecuatoriano enseguida tuvo la primera en la cabeza de Enrique Vera, pero el frentazo del volante se fue cerca del palo izquierdo de Carrizo. Como Belluschi lucía activo pero impreciso en el último pase y Sambueza alternaba buenas y malas por la izquierda, Farías y Ruben tenían que bajar mucho para agarrar la pelota y perdían influencia en el área. Sin embargo, River se las ingeniaba para jugar lejos de su arco y hacer su partido, el del toque y circulación. Incluso pudo ponerse arriba con un tremendo cabezazo de Ponzio que dio en el palo. Parecía que los de Passarella tenían todo controlado. Pero cuando todavía no se había cumplido el primer cuarto de hora, el paraguayo Vera apiló a dos hombres, aunque en el último toque se le fue larga y la pelota le quedó mansita y servida para que Gerlo despeje con tranquilidad. Pero al igual que ante Argentinos, Paco se complicó y la jugó con displicencia. El propio Vera le adivinó la intención al central, trabó fuerte y quedó de cara a Carrizo, a quien venció con un fuerte zurdazo. Que el 1-0 para Liga no era justo era tan cierto como que a partir de empezaría otro partido. Uno que al local favorecía mucho más que a la visita. River no se desanimó y siguió buscando. Enseguida tuvo el empate Farías cuando quedó mano a mano con Mora, pero el goleador se demoró mucho y definió mal. Luego, un tiro libre de Ponzio, de lo mejor del primer tiempo, obligó a una terrible atajada del arquero ecuatoriano. El Millonario era más que Liga, aunque no lograba concretar. Lo peor que le podía pasar a River era quedarse con uno menos, y eso sucedió cuando la primera etapa se moría. Otra vez el triste protagonista fue Sambueza, quien parece estar empeñado en liquidar las muchas posibilidades con las que contó –y sigue contando- para quedarse con la titularidad. Cañito le aplicó una fuerte patada a Vera y el juez Chandía le mostró la roja directa. Si River quiere y sueña con ganar la Copa, sus jugadores deberán entender que este tipo de actitudes no se pueden repetir más. ¿Cuántos equipos en el mundo se pueden dar el lujo de jugar con uno menos? En los tiempos que corren, ni uno. Passarella mantuvo la misma estructura y en el arranque nomás de la segunda parte, todo se le simplificó. Es que Escalada quiso engañar a Chandía y mandarla adentro con la mano. Pero como ya tenía amarilla lo único que logró fue irse a las duchas antes de tiempo. Quedaron 10 contra 10 y entonces River lo fue a buscar con más decisión que nunca. Y a los 8' tuvo su premio: Farías recogió un disparo mordido de Ponzio, giró y sacó un derechazo muy preciso que se metió abajó, contra el palo derecho de Mora. El 1-1 se acomodaba más a lo que se estaba viendo en la cancha. La historia se daba vuelta. Liga era el que sufría y River dominaba con criterio. Ponzio y Ahumada eran los dueños del medio y Belluschi el de las mejores ideas. Farías las peleaba todas y Ruben acompañaba con su movilidad y su buena predisposición para picar una y otra vez. El local, ofrecía poco y nada en ataque. Sólo Salas trataba de crear algo distinto. El punto no se lo iba a llevar así de fácil. Algunos jugadores comenzaron a mostrar signos de cansancio. La Liga fue como pudo y tuvo dos chances para quedarse con la victoria, pero sus hombres no estuvieron precisos a la hora de definir. También River se pudo venir con los tres puntos en el bolsillo desde Quito, de no haber sido porque Mora voló de manera espectacular para tapar un gran disparo de Ponzio que tenía a la red como destino. River se trajo un valioso empate que le permite mantener el invicto como visitante y que lo vuelve a poner en una buena posición en el Grupo 6 de la Copa Libertadores. Pero Passarella sabe –y sus dirigidos lo tienen que entender- que hoy la Liga le perdonó la vida, algo que pocas veces sucede en este nivel.