Las visitas a México siempre son una molestia para los equipos argentinos. Más que nada por la duración de los viajes. Madrugada de nuestro país. Para el Xeneize, el objetivo de mantener el invicto, sumar y seguir en la cima del Grupo 7 de la Libertadores. El local, en tanto, buscaba recuperarse de la sorpresiva derrota en casa frente al Bolívar. A la hora de los bifes, Boca se paró con autoridad en campo rival e intentó salir a jugarle de igual a igual a un rival que en el arranque lo estudiaba. Así, tuvo una buena por derecha y otra por izquierda en la que Cardozo buscó a Boselli con un centro. Cristante cortó justo. De inicio entretenido, el partido era movido. De ida y vuelta. Hasta que, a los siete minutos, Ponce clavó un golazo para el cuadrito. Morales llegó al fondo por izquierda, tiró el centro pasado y el lateral derecho agarró la pelota de aire. Cruzado, potente, abajo y a la derecha de Caranta. El arquero no pudo hacer nada para evitar el 1-0. Un baldazo de agua fría para el conjunto de Russo. La ventaja, lógicamente, tranquilizó al Toluca y despertó interrogantes en Boca, que iba a la carga como podía. Boselli conectó un envío y la tiró por arriba. Los mexicanos también contaron una buena chance. Morales remató desde la izquierda y la pelota pasó muy cerca. Luego, llegaría una jugada trascendental en el desarrollo del trámite. Corría el minuto veinte. Cata Díaz discute con De la Torre y, sin pelota, lo cabecea muy suavemente. El árbitro uruguayo Jorge Larrionda no dudó y lo expulsó. Panorama negro para el Xeneize, que quedaba con diez en un momento crucial. Russo mandó a la cancha a Silvestre para cubrir la ausencia de Díaz en la defensa y sacó a Boselli. Setenta minutos por delante, un jugador menos y un solo delantero. A simple vista, complicado. Encima, el equipo del Tolo mantenía la presión e iba por más. Después de un pase en cortada, Sánchez quedó mano a mano con Caranta y definió cruzado. Apenas afuera. Boca hacía agua defensivamente y el segundo gol mexicano parecía estar al caer. Y en la última antes del primer tiempo cayó nomás. Aunque no fue convalidado. Sánchez cabeceó un centro desde la derecha y la clavó arriba. Era un golazo, pero fue anulado por una posición adelantada muy dudosa. El descanso le venía bien al conjunto argentino. La segunda parte, en algún punto, fue previsible. Boca salió con la idea de tener la pelota y soñar con el empate en alguna jugada aislada, aunque era sabido que el cansancio, la altura y la inferioridad numérica le iban a jugar en contra. Y así fue. Porque Toluca entendió el juego, apostó al contraataque y lastimó. Maidana, en contra, y Zinha tras un error de Battaglia casi aumentan la diferencia en el comienzo. Pero a los trece, pasó lo que se veía venir. Morales metió un pase paralelo por izquierda, Sánchez ganó en velocidad y tocó de zurda, con lo justo, ante la salida de Caranta. La pelota entró despacito. Era el 2-0. A partir de ese momento, los mexicanos levantaron el pie del acelerador y se dedicaron a observar lo que, sin éxito, pretendía el Xeneize. Varias fueron las oportunidades que tuvo el local para darle cifras de goleada a la victoria que, para ese entonces, era parcial. Y todas en muy poco tiempo. Sánchez armó un desparramo de izquierda hacia el medio y definió a las manos de Caranta. Morales probó con un disparo cruzado y la pelota salió cerca del palo izquierdo del arquero. Finalmente, De la Torre reventó el travesaño con un remate desde afuera del área. Por un ratito, Boca respiraba y salía del asedio local. En ataque, lo del equipo de Russo era prácticamente nulo. Sin ingenio ni ideas de ningún tipo, el objetivo empezaba a ser no perder por más. Cristante le tapó un tiro inofensivo a Cardozo e hizo vista en algún que otro ensayo de Marioni. Poco y nada.. Y claro, de contra, Toluca era un festín. El partido se iba con la sensación de que la ventaja de dos le quedaba chica al partido. Para la "tranquilidad" de Boca, el uruguayo Larrionda dio el pitazo final. Terminaba una noche negra en todo sentido para los argentinos: derrota contundente, un expulsado, flojo nivel y cierta preocupación de cara al futuro copero. La alegría, toda del Tolo, que tiene a los suyos en la cima del Grupo 7. En una semana volverán a verse las caras en Vélez.
Thursday, March 15, 2007
Toluca 2 - Boca 0
Las visitas a México siempre son una molestia para los equipos argentinos. Más que nada por la duración de los viajes. Madrugada de nuestro país. Para el Xeneize, el objetivo de mantener el invicto, sumar y seguir en la cima del Grupo 7 de la Libertadores. El local, en tanto, buscaba recuperarse de la sorpresiva derrota en casa frente al Bolívar. A la hora de los bifes, Boca se paró con autoridad en campo rival e intentó salir a jugarle de igual a igual a un rival que en el arranque lo estudiaba. Así, tuvo una buena por derecha y otra por izquierda en la que Cardozo buscó a Boselli con un centro. Cristante cortó justo. De inicio entretenido, el partido era movido. De ida y vuelta. Hasta que, a los siete minutos, Ponce clavó un golazo para el cuadrito. Morales llegó al fondo por izquierda, tiró el centro pasado y el lateral derecho agarró la pelota de aire. Cruzado, potente, abajo y a la derecha de Caranta. El arquero no pudo hacer nada para evitar el 1-0. Un baldazo de agua fría para el conjunto de Russo. La ventaja, lógicamente, tranquilizó al Toluca y despertó interrogantes en Boca, que iba a la carga como podía. Boselli conectó un envío y la tiró por arriba. Los mexicanos también contaron una buena chance. Morales remató desde la izquierda y la pelota pasó muy cerca. Luego, llegaría una jugada trascendental en el desarrollo del trámite. Corría el minuto veinte. Cata Díaz discute con De la Torre y, sin pelota, lo cabecea muy suavemente. El árbitro uruguayo Jorge Larrionda no dudó y lo expulsó. Panorama negro para el Xeneize, que quedaba con diez en un momento crucial. Russo mandó a la cancha a Silvestre para cubrir la ausencia de Díaz en la defensa y sacó a Boselli. Setenta minutos por delante, un jugador menos y un solo delantero. A simple vista, complicado. Encima, el equipo del Tolo mantenía la presión e iba por más. Después de un pase en cortada, Sánchez quedó mano a mano con Caranta y definió cruzado. Apenas afuera. Boca hacía agua defensivamente y el segundo gol mexicano parecía estar al caer. Y en la última antes del primer tiempo cayó nomás. Aunque no fue convalidado. Sánchez cabeceó un centro desde la derecha y la clavó arriba. Era un golazo, pero fue anulado por una posición adelantada muy dudosa. El descanso le venía bien al conjunto argentino. La segunda parte, en algún punto, fue previsible. Boca salió con la idea de tener la pelota y soñar con el empate en alguna jugada aislada, aunque era sabido que el cansancio, la altura y la inferioridad numérica le iban a jugar en contra. Y así fue. Porque Toluca entendió el juego, apostó al contraataque y lastimó. Maidana, en contra, y Zinha tras un error de Battaglia casi aumentan la diferencia en el comienzo. Pero a los trece, pasó lo que se veía venir. Morales metió un pase paralelo por izquierda, Sánchez ganó en velocidad y tocó de zurda, con lo justo, ante la salida de Caranta. La pelota entró despacito. Era el 2-0. A partir de ese momento, los mexicanos levantaron el pie del acelerador y se dedicaron a observar lo que, sin éxito, pretendía el Xeneize. Varias fueron las oportunidades que tuvo el local para darle cifras de goleada a la victoria que, para ese entonces, era parcial. Y todas en muy poco tiempo. Sánchez armó un desparramo de izquierda hacia el medio y definió a las manos de Caranta. Morales probó con un disparo cruzado y la pelota salió cerca del palo izquierdo del arquero. Finalmente, De la Torre reventó el travesaño con un remate desde afuera del área. Por un ratito, Boca respiraba y salía del asedio local. En ataque, lo del equipo de Russo era prácticamente nulo. Sin ingenio ni ideas de ningún tipo, el objetivo empezaba a ser no perder por más. Cristante le tapó un tiro inofensivo a Cardozo e hizo vista en algún que otro ensayo de Marioni. Poco y nada.. Y claro, de contra, Toluca era un festín. El partido se iba con la sensación de que la ventaja de dos le quedaba chica al partido. Para la "tranquilidad" de Boca, el uruguayo Larrionda dio el pitazo final. Terminaba una noche negra en todo sentido para los argentinos: derrota contundente, un expulsado, flojo nivel y cierta preocupación de cara al futuro copero. La alegría, toda del Tolo, que tiene a los suyos en la cima del Grupo 7. En una semana volverán a verse las caras en Vélez.