El golazo de Egidio Arévalo Ríos, como en Rocha, dejó vivo a Peñarol en el Torneo Clausura. Le ganó a Wanderers 2:1, a pesar de la expulsión de Olveira, cuando su rival había jugado para volcar el partido a favor. No materializó su dominio en la red y sufrió. Los brazos en alto y el alarido de la multitud resaltaron una victoria valiosa de Peñarol frente a Wanderers. El golazo de Arévalo Ríos "despertó" a los aurinegros, como sucedió en Rocha y los dejó con el sueño vigente en la carrera a los punteros del Torneo Clausura. El flamante goleador. Otra vez, hombre de rescate. Las variantes impulsaron a Peñarol. La expresión de la apatía despegó con la técnica del juvenil Sergio Pérez y el vértigo de Juan Manuel Ortiz. La roja a Olveira parecía agravar sus males y se levantó. Wanderers todavía no sabe cómo no culminó las posibilidades que produjo. La contundencia, factor excluyente en este juego, es una materia pendiente.Entorno alentador en el Centenario. Noche de verano y asistencia superior a los 10.000 hinchas. Peñarol presentó en su esquema 4-3-1-2 a Diego Rodríguez de reencuentro en la posición de lateral zurdo y Olveira en la zona central de la defensa. Wanderers ejecutó su ensayo previo: ataque en los costados como método. Ronald Ramírez a la derecha y Gabriel Alcoba en el perfil zurdo, incontenibles en cada avance y fabricantes de espacios.
La ventaja de Peñarol con cabezazo en caída de Montero en el arco de la Ámsterdam -entró en el segundo palo- no se afianzó en el desarrollo. El envión anímico se consumió en minutos. En ese lapso, salió del tono gris de su camiseta. Toques de Capria, avance de Diego Rodríguez en la izquierda y conexiones con Arévalo Ríos. Sin embargo, Vigneri y el brasileño Mendes se aislaron. Wanderers tomó el control con los volantes en papel protagónico. Ramírez exigió el vuelo de Castillo en un tiro que combinó potencia y precisión. Alcoba en la franja izquierda superó a Serafín García y aportó una vía profunda. Peñarol se cayó en el sector clave. Pouso cayó en faltas y la señal de alerta se encendió.
El golazo de Ronald Ramírez a la izquierda de Castillo en el arco de la Colombes selló el empate que se vislumbró en el Centenario. Ramírez aceleró, Pouso lo bajó y el lateral volante hizo gritar a los "bohemios".
A partir del empate, el desarrollo se volcó. Anticipo, posesión de la pelota y decisión de los "bohemios". Fernández, el volante, cruzó la cancha y Olveira cerró en gran forma en un quite exacto cuando Castillo salía a evitar el desequilibrio.
Maz y Ximénez se asociaron a la presión colectiva. La movilidad no obtuvo recompensa. Peñarol minimizó su respuesta a la acción individual. Capria ya no devolvió paredes de primera (lejos del arco rival) y los arranques de Diego Rodríguez.
La iniciativa de Wanderers no se apagó en el intervalo. Un taco lujoso de Maz asistió a Ramírez que resolvió con potente tiro arriba del horizontal. Esta vez en el arco de la Ámsterdam. Peñarol padeció su inseguridad defensiva hasta en un tiro de esquina donde la pelota sin dueño rondó la red. Maz elevó su dimensión: potente e imparable para Serafín García. Armó un ataque fulminante en la izquierda, asistió a Ximénez y el N°20 lamentó su imprecisión. En el banco de suplentes y en la América se contuvo el grito de gol.
La expulsión de Olveira dejó en evidencia la fragilidad mirasol en la contención. Expuesto a la velocidad de los adversarios debió recurrir a la infracción para impedir la libre circulación con destino a Castillo.
Pouso retrocedió a la línea de zagueros. Peñarol padecía síntomas visibles de acabar con las manos vacías. Gregorio Pérez llamó a Juan Manuel Ortiz y el juvenil Sergio Pérez. Reconstrucción total en el avance.
Peñarol recuperó aliento (su gente empujó en la Colombes). El juvenil Sergio Pérez elaboró con talento un pase a Vigneri y su remate lo rechazó Ferrando. A los 26' del complemento se registró la llegada colectiva más importante.
A la repercusión de la bronca de Ronald Ramírez por su salida que nadie entendió, surgió el golazo de Arévalo Ríos. Como en Rocha y esta vez en el Centenario: el brasileño Mendes pasó de pecho y Arévalo Ríos calzó la pelota contra el palo derecho, imposible para Ferrando.
La "paloma" del brasileño Mendes acarició el tercer gol. Peñarol se transformó con argumentos anímicos y orden.
La emoción no se había agotado. Diego Rodríguez cerró en la línea la nueva igualdad: El zurdazo de Gabriel Alcoba dejó a todo Wanderers con la máxima alegría en la boca...
Aguirre mandó a Julio Rodríguez como último recurso. Castillo tapó la embestida de Ximénez que dilapidó la chance del 2:2.
"Olé, olé, olé... cacha, Cacha..." ovacionó la Colombes a Egidio Arévalo Ríos. Imagen frecuente: un golazo dejó vivo a Peñarol.