En Milán hubo que esperar a la prórroga para saber qué equipo se clasificaba cuartos de la Liga de Campeones, si el conjunto local o el Celtic, ya que como sucedió en el partido de ida de los octavos, ninguno fue capaz de perforar la portería rival. En los primeros compases del tiempo suplementario, Kaká marcó el gol que hará que el Milan esté dentro del bombo del sorteo que se celebrará este viernes en Atenas.La igualada sin goles de la ida obligaba, lógicamente, a ambos equipos a buscar el gol del pase. Pero curiosamente, cuando se esperaba un Milan más decidido a tenor de su teórica mayor clase y del "factor campo" (pese al gran empuje sonoro de sus hinchas), fue el Celtic quien salió más agresivo y jugando a un ritmo alto. Un disparo de Kaká obligó pronto al meta polaco Boruc (m.4) a una excelente intervención. Y, a lo largo del primer tiempo, el brasileño dispuso de un par más de lanzamientos, pero estuvo desatinado en el remate final. El Celtic tuteaba al rival, corría, pero no se mostraba muy peligroso ante la meta milanista defendida por el brasileño Dida. Eso sí, el conjunto escocés bien puede recriminar la no concesión de un penalti favorable por una clara mano de Paolo Maldini (m.6) ante un disparo de un delantero visitante.Un Milan más decidido La segunda mitad, en cambio, vio un Milán más determinado y decidido en la búsqueda de la meta adversaria. Esto dio un primer cuarto de hora en donde se jugó prácticamente por entero en el medio campo del Celtic, que se veía agobiado. Pudo llegar el tanto milanista en remates de cabeza de Filippo Inzaghi y de Ambrosini (m.71) con apenas un minuto de diferencia, pero ambos fueron sacados desde la misma línea de meta por un defensor del Celtic, que ya tenía en campo al ex-madridista Gravesen. Pudo, no obstante, el Milan eludir la prórroga con Maldini (m.86), Seedorf (m.87) y Kaká (m.89), pero las dos primeras fueron notablemente resueltas por el meta visitante y la tercera acabó en el travesaño. Se iba al tiempo suplementario, algo por lo que pocos apostaban. Y apenas empezado, Kaká dejó el sello de su gran clase con una acción personal casi desde el centro del campo, terminada con un disparo entre las piernas del meta, que ubicaba el 1-0 (min.93).