Saturday, March 31, 2007

Boca 2 - Nueva Chicago 0

Ambos llegaban bien. Mas por los últimos resultados que por el juego en sí. El equipo de Russo acumulaba tres triunfos consecutivos y necesitaba los tres puntos para alcanzar a San Lorenzo en lo alto de la tabla, mientras que el Torito, desde que asumió Ramacciotti, estaba invicto y ya dejó la zona de descenso directo. Los dos tenían la oportunidad de confirmar que estaban por el buen camino. Tras un comienzo pálido, fue Boca el que tomó las riendas del partido. Al ritmo de Riquelme y con gran participación del pibe Banega. Sin embargo, la primera situación de peligro fue para la visita: remate de Higuaín que Caranta contuvo sin problema. Respondió el Xeneize con un pelotazo largo a Palacio que Navarro Montoya resolvió con autoridad, fuera del área. Pero a partir de los 13, el monopolio del local se hizo evidente. A partir de ese momento, el encuentro se jugó en un solo campo, en el de Chicago, que se defendía con mucha gente y apostaba por una contra. Entonces, todo fue de Boca. A los 19, Palermo la pisó en el área y lo dejó a Román frente al Mono. Pero el Diez le pegó de zurda y la pelota se fue lejos. Muy lejos desde una inmejorable posición. Mientras tanto, el Torito se las ingeniaba para llegar sólo con tiros de media distancia. Como el de Carranza (rápido pero individualista) que Caranta atajó abajo. Entre los 24 y 37, Boca tuvo las tres oportunidades más claras. Primero fue Palacio, tras un buen pase de Clemente, el que quedó mano a mano con Navarro Montoya, pero éste lo atoró y se quedó con la pelota. Luego, el bahiense tuvo su revancha pero el palo le dijo que no a su zurdazo. Luego, en la última gran ocasión del primer tiempo, Palermo metió un frentazo terrible que chocó con el otro palo ante un arquero vencido. En la primera acción de la segunda parte, Chicago pudo abrir la cuenta. Carranza se le escapó a Morel Rodríguez sobre la izquierda, enganchó y le dio de zurda, cruzado. Pero el arquero local rechazó el remate. Enseguida, todo volvió a la normalidad. Y Boca se hizo amo y patrón del juego ante un tímido rival, que cometió el peor de los pecados: le regaló la pelota a los de Russo. Por eso, la apertura del marcador no se demoró más. A los 10, Clemente, quien jugó otra vez por la derecha en lugar de Ibarra, arrancó desde su campo y trianguló con Palacio y Cardozo. El marcador de punta llegó hasta las barbas del Mono y, con un lujoso toque de derecha, rompía el cerrado esquema de los visitantes. Siete minutos después, Neri Cardozo le pegó desde la puerta del área. La pelota dio en el travesaño y picó adentro. Navarro Montoya protestó. Golazo. Legítimo. Fue el cierre adelantado del partido cuando todavía quedaba casi media hora.