Sunday, April 29, 2007

Villareal 3 - Gimnastic 0

El final de una temporada puede ser apasionante, sobre todo cuando en liza están equipos que se juegan algo. Sin embargo, también puede dar lugar a episodios sumidos en el más absoluto de los tedios si los partidos son de transición y carecen de la motivación y emoción necesarias.
Este no debiera ser el caso del Gimnàstic de Tarragona, para el que las matemáticas aún conceden el beneficio de la duda acerca de su permanencia. Sin embargo, el Nàstic no da sensación de tener la intensidad necesaria para lograr la proeza de la salvación, y el partido de esta tarde ha resultado tremendamente aburrido. Pese a todo, los locales salieron mucho más metidos en el partido que el Villarreal. La presión que ejercía el centro del campo, pese a no ser asfixiante, dificultaba que los amarillos tocaran y el balón no le duraba al Villarreal. El Nástic sin embargo, no rentabilizaba la posesión y daba escasa sensación de tener el mordiente necesario para inquietar a Viera. Fuee entonces cuando Cani (cuánto le ha echado el Villarreal en falta este año) se cruzó todo el campo en un rápido contraataque y metió un pase dentro del área para Forlán mientras miraba a la grada. El uruguayo, muy escorado, logró enroscar el balón al palo largo de Bizarri que nada pudo hacer por evitar el tanto. Un episodio aislado para romper la, por otra parte monótona, primera parte del encuentro. Salió el Nàstic algo más enchufado en la segunda mitad. Rubén Castro, el mejor de los locales todo el partido, tuvo varias ocasiones para lograr el empate. La más clara, en el área pequeña y solo ante Viera; la estrelló en el larguero… a perro flaco todo son pulgas. Seguía mientras el Villarreal con una dinámica cansina y confiando en mantener el resultado. Forlán lo intentaba desde fuera del área tímidamente y poco más. Mientras los locales se mostraban voluntariosos pero romos. Entraron Matías Fernández y Guille Franco, y el chileno demostró que le ha sentado bien el descanso. Primero, con un pase perfecto para Forlán. Matigol se llevó a todos los defensas detrás, y mientras se caía, le puso un balón medido para el pichichi amarillo que no perdonó de fuerte disparo de primeras con la zurda. Más tarde, ya en el descuento, aprovechó un buen pase de Cani para recortar primero a un defensa, y luego al portero, para empujar a puerta vacía. En definitiva, mucho premio para los amarillos para el poco juego que atesoraron. Pero mucho tendrán que cambiar las cosas para el Nàstic si tiene que mantener la categoría.