Tuesday, April 24, 2007

Manchester 3 - Milan 2

Parecía que todo estaba servido en bandeja para el Manchester, después de los primeros minutos. Porque en su cancha, ante su público nada menos, arrancó como para llevarse el mundo por delante. Cristiano Ronaldo anotó de cabeza, cuando el partido todavía se estaba armando, y a esa altura la sensación era que los ingleses podía darle un cierre rápido a esta semifinal de ida de la Liga de Campeones.Nada, pero nada, más alejado a la realidad. El tema es que los ingleses, en lugar de acelerar y aprovechar el desconcierto del rival en esos primeros minutos, optó increíblemente por bajar una marcha. Conclusión: Milan, que salió apichonado, de golpe despertó y empezó a creer en sus fuerzas.Fue decisivo, claro, el aporte de un jugador distinto como Kaká. Por momentos, parecía el brasileño contra todos. Estaba en la derecha, en la izquierda, en el medio, arriba, abajo... Increíble su aporte. Buen manejo, precisión, cero egoísmo. No extrañó, entonces, que a partir de su fútbol elegante le cambiara el destino al partido. Primero aprovechó un descuidó defensivo, para escaparle a su marcador y, desde un ángulo muy cerrado, la cruzó al segundo palo, con el arquero a mitad de camino y resignado ante semejante talento.Hubo del brasileño, en ese primer tiempo que sobre la marcha dio un vuelco impensado. Solo, siempre solo, le hizo frente a Heinze y compañía. Primero la cabeceó de sobrepique, después acomodó el cuerpo y finalmente quedó cara a cara con el arquero. Antes de definir, ya era gol... Se inclinó hacia la izquierda y de cachetada le dio un pase a la red. Golazo que hasta los propios hinchas locales reconocieron con aplausos de los cuatro costados.Lógico, en el segundo tiempo Manchester atacó con todo. Se paró, por lo pronto, quince metros adentro en campo adversario y sus defensores pasaron a jugar casi delante de la mitad de cancha. Necesitaba goles para no bajarse tan rápido de la pelea. ¿Kaká? A esta altura ya no gravitaba tanto. Un poco porque quedó solo arriba y otro poco porque los defensores locales se dieron cuenta de que era un peligro dejarlo libre.Rooney, siempre cerca del peligro, vio un espacio y se mandó. Le ganó la posición a su marcador y la cruzó abajo, sin que Dida pudiera manotearla.Empate parcial y, lógicamente, la desesperación se apoderó del Manchester United. ¿Milan? Se colgó del travesaño. Aguantar era la consigna. Como sea, para llegar a las la revancha con el suficiente aire. Dida, de ahí hasta el final, anduvo de revolcón en revolcón. Y trató de cerrarles el arco a los ingleses, quienes no se resignaron y tuvieron su merecido premio en la última jugada, cuando Rooney desde una buena posición sacó un latigazo que se convirtió en el gol de la victoria (3 a 2), justo sobre la hora. Ahora la clasificación esta abierta.