Sunday, April 22, 2007

Boca 2 - Newell's 1

Todavía con los resabios de la decisión de Guillermo bien frescos, Boca se jugaba una parada durísima en Rosario. Es que en el inicio de una semana clave, el encuentro ante Newell's significaba mucho más que tres puntos para el equipo de Miguel Russo. Enfrente, un rival en pleno ascenso, con un goleador temible como Oscar Cardozo viviendo un lindo romance con el gol. La actualidad de ambos equipos garantizaba un partido emotivo. Y fue así, desde el arranque mismo. Los dos mostraron rápido los dientes. Primero fue Newell's, con Tacuara Cardozo, quien apenas escuchó el silbato de Pompei trató de sorprender a Caranta con un remate desde la mitad de la cancha. El arquero se mostró atento y logró atrapar la pelota. El paraguayo dejaba bien en claro que tiene el arco entre ceja y ceja. Enseguida contestó Boca. Un inspirado Riquelme lo vio solito a Ledesma. El volante recibió de espaldas, giró y sacó un tremendo derechazo que Villar rechazó de manera brillante. Newell's no se quiso dejar llevar por delante y volvió a la carga. El juvenil Seri desbordó y mandó un buen centro para la entrada de Tacuara, quien no llegó por muy poco. Pero la visita siguió yendo y, otra vez con Ledesma como protagonista tuvo una buena oportunidad para abrir el marcador. El jugador del seleccionado se la pasó a Palacio. Agil como siempre, el delantero recibió y a puro amague se sacó de encima a su marca, pero definió mal y el arquero logró contener. Al partido le sobraban emociones en las dos áreas porque el medio era una zona de libre tránsito. Si bien los dos contaban con ocasiones para anotar, Boca parecía ser más peligroso. Neri Cardozo hacía pesar su velocidad por la izquierda y era la primera opción de descarga de Román, quien volvió a frotar la lámpara y se la puso como con la mano a Palermo. El Loco la bajó con el pecho y sacó un zurdazo terrible que se fue apenas por arriba del travesaño. El Xeneize era superior y hacía méritos para estar en ventaja. En ataque, lo de Newell's se limitaba a lo que pudieran hacer Cardozo y Arrieta. Sin embargo, entre los dos se las ingeniaban para complicar a toda la defensa de Boca. Morel Rodríguez e Ibarra subían permanentemente y dejaban muy expuestos a Silvestre y al Cata Díaz. Claro que, de mitad de cancha para adelante, la magia de Riquelme hacía la diferencia. A los 33' Román armó una gran jugada, escapó ante la presión tres defensores y quedó mano a mano con Villar. Pero su generosidad lo traicionó y en lugar de definir él, se la cedió a Palermo, quien fue tapado por la defensa local. El segundo tiempo arrancó igual que el primero, con mucho ritmo. Mauro Cejas, apareció por la derecha y mandó un centro para la entrada de Cardozo, que no llegó por muy poco. Sin embargo, Boca seguía siendo más punzante. A los 8', Palacio quedó cara a cara con Villar pero el uno paraguayo ganó el duelo. Y dos minutos más tarde, lo volvió a hacer ante un remate de Neri Cardozo. Cuando el partido había entrado en un bache, el pibe Gaitán cometió un pecado de juventud y bajó a Palermo dentro del área, cuando éste se estaba abriendo y no tenía ángulo para pegarle al arco. Pompei no dudó y marcó el punto del penal. El Loco no falló desde los doce pasos y festejó con todo su noveno tanto en el Clausura. De ahí en más, la historia se le simplificó a Boca, que comenzó a tener más la pelota y a dejar menos espacios en defensa. Russo lucía relajado por el buen rendimiento de su equipo, pero de repente se encontró con dos motivos para preocuparse. Primero, luego de que Neri Cardozo viera su quinta amarilla en el Clausura, por una fuerte falta en la mitad de la cancha. De esta manera, el volante no podrá jugar ante Racing, el próximo domingo. La segunda alarma llegó de la mano de Palermo. El goleador sintió un fuerte dolor en su pierna derecha y debió salir. Pese a que todavía falta mucho, su presencia en el choque decisivo del jueves, ante Bolívar, es una verdadera incógnita. Pero la inquietud del DT sólo se limitaba al futuro inmediato y no a lo que sucedía en ese momento en la cancha. Porque su equipo jugaba casi de memoria, con el libreto bien aprendido y ya no pasaba sobresaltos. Para colmo, el descontrol de Newell's se profundizó aún más con la expulsión de Gaitán, a quien Pompei le había perdonado la vida dos veces. A los 31' Boselli, reemplazante de Palermo, casi aumenta la ventaja pero lo taparon justo. Enseguida, lo tuvo fue Morel Rodríguez, con un remate que pasó muy cerca del travesaño. Hasta que diez del final, Boselli pivoteó muy bien, Morel Rodríguez trepó otra vez por la izquierda y se la entregó al pie a Palacio, quien entró solito por el medio y venció con categoría a Villar. Un buen ejemplo de que cuando un equipo combina precisión con velocidad es muy difícil de frenar. Con el 2-0, Boca parecía que tenía todo controlado y no iba a sufrir. Pero sobre el final una equivocación de Boselli en la salida le costó muy caro. Arrieta anticipó a Ibarra y se mandó derechito al área. Cuando estaba a punto de entrar, el enganche sacó un potente zurdazo cruzado que se metió contra el palo izquierdo de Caranta. Si bien quedaba muy poco, la visita debía defender a cara de perro para llevarse la victoria. Increíblemente, Newell's tuvo la gran posibilidad de llegar al empate. Aguirre se mandó por la derecha, recibió de Arrieta y le pegó con alma y vida. Caranta volvió a responder a puro reflejo y posibilitó que los tres puntos sean para Boca. Un empate hubiera sido demasiado premio para el local y un duro castigo para la visita. Misión cumplida para el equipo de Russo, que le pasó la presión a San Lorenzo. Con el agregado extra de que durante gran parte del partido jugó en un nivel superlativo, en un terreno que no le suele ser favorable y ante un rival áspero. Quizás la única arista que debe corregir el Xeneize es su defensa, que sigue sin encontrar un funcionamiento homogéneo.