Thursday, April 5, 2007

Cienciano 3 - Boca 0

Boca llegaba a los 3.400 metros de altura de Cusco, en Perú, para visitar al áspero Cienciano de Pepe Basualdo. El equipo de Miguel Angel Russo llegó escasas horas antes del comienzo del partido, con la intención de que las adversidades geográficas de la ciudad peruana afectaran lo menos posible. En lo futbolístico, estaban en juego tres puntos importantísimos. Determinantes. Porque un triunfo dejaba al Xeneize al borde de la clasificación, pero la derrota le complicaba la vida en el Grupo 7 de la Copa. Un choque que, al menos en la previa, entusiasmaba. La paridad se quedó con el protagonismo absoluto en el arranque. Boca eligió la cautela y decidió esperar en su campo para salir de contra. Un planteo lógico, si el análisis se apoyaba en las necesidades de cada uno. Sin embargo, pese a que Cienciano tenía la pelota, el conjunto argentino disponía de las situaciones más claras para abrir el marcador. Así fue que antes del cuarto de hora inicial, Cardozo desbordó por derecha, Marioni no alcanzó a conectar y Boselli le dio, cayéndose. La bola pegó en la espalda de un defensor y el local se salvó. El trámite estaba marcado. Los peruanos eran los que tenían la iniciativa y, aunque sin ideas y con poco ingenio, iban al frente con el objetivo de romper rápidamente el cero y ganar en tranquilidad. Los dirigidos por Basualdo, ex Boca, entre otros, tuvieron una buena chance por intermedio de Mosto, quien quedó solo dentro del área por derecha y tardó una eternidad en rematar. Enganchó una y otra vez, y finalmente perdió la pelota ante el Cata Díaz. El defensor xeneize pareció extirparle la pelota con la mano, pero el árbitro colombiano Oscar Ruiz no vio nada. Los de Russo estaban bien parados y no pasaban sobresaltos. Aunque sufrirían, como frente a Toluca en México, una expulsión tan tonta como clave. Neri Cardozo estaba amonestado, vio pasar una pelota -proveniente de afuera de la cancha- delante suyo y no tuvo mejor idea que patearla hacia donde estaba el balón con el que se estaba jugando en ese momento. Ruiz no dudó, detuvo la acción y le sacó la segunda tarjeta amarilla. A ocho minutos del descanso, Boca quedaba con diez y se preparaba para un segundo tiempo que olía a complicación. Y tal como se preveía, el aroma a dificultad se reflejó enseguida en el resultado. Apenas iban 180 segundos. Tocaron hacia la derecha, De La Haza -el lateral por ese costado- envió el centro pasado y, por atrás de todos, encorvándose para quedar bien posicionado, González Vigil cabeceó y le cambió el palo a Caranta. La pelota dio en el caño y entró: 1-0. La inferioridad numérica volvía a nublarle el horizonte a Boca. Así todo, el equipo argentino no se rindió y fue a buscar el empate. Boseli tuvo una clarísima en sus pies. Recibió un toque atrás de Ledesma, desde la derecha, definió y lo taparon con lo justo. La respuesta llegó por intermedio de un remate de aire, de media distancia, que pasó cerca del palo izquierdo de Caranta. Y al ratito, De La Haza intentó con un derechazo que tampoco se fue lejos. La exigua diferencia dejaba la puerta abierta para cualquier cosa. Pero Boca no sólo estaba con diez. Además, empezaba a sentir el desgaste. Agobiado, iba a la carga con el último aliento. De contra, daba la sensación de que Cienciano podía liquidarlo de un momento a otro. González Vigil intentó una pirueta en el área luego de un envío de De La Haza y, tras un desvío, la pelota salió cerca. El Xeneize dejaba muchos espacios en el fondo y luchaba a capa y espada por un empate que, si era por el desarrollo, se veía lejano. Más aún cuando, a once del final, un veloz contraataque del local terminó sacudiendo las redes del arco defendido por Caranta. Orteman perdió la pelota en mitad de cancha, González Vigil se escapó por derecha y tocó al medio. Allí estaba Mostto, quien empujó con cara interna para anotar el 2-0 y provocar el delirio en las tribunas. Historia sentenciada. En la siguiente, pudo descontar Marioni, pero el arquero Flores rechazó muy bien su tiro libre. Los últimos minutos se jugaron en igualdad de condiciones: diez contra diez. Mostto cometió una falta, recibió la segunda amarilla y se fue. Boca fue por el descuento. Sabía que la diferencia de gol podía ser importante en la definición. Pero lo pagó carísimo. González Vigil, la figura de la cancha, se lanzó en velocidad, esta vez por izquierda, y tocó de zurda hacia el medio. Torres entró como un avión, le dio tres dedos y dejó sin reacción a Caranta. El 3-0 terminaba de amargar a los dirigidos por Russo y le daba emoción a la definición del Grupo 7. El 26 de abril, el Xeneize deberá vencer al Bolívar en Vélez. Pero antes, será trascendental lo que ocurra en ocho días entre los bolivianos y Toluca, en La Paz. Por ahora, entonces, sólo resta esperar. Mientras tanto, en La Boca le dan play a una de suspenso.