No había equivalencias entre los presentes de Boca y el de Racing, protagonistas del clásico del domingo. Uno venía de una goleada histórica por la Copa Libertadores y con paso firme en el torneo local, metiéndole presión al San Lorenzo de Ramón Díaz fecha tras fecha y, como adicional, celebraba al ídolo de diez temporadas –El Mellizo- con un emotivo hasta luego en la misma casa que tantas alegrías vivió: La Bombonera. El otro llegaba golpeado, tambaleando en el Clausura con 18 puntos menos que el local, y también acababa de despedir a su ídolo –Mostaza- pero de malas maneras. Boca y Racing eran como las dos caras opuestas de una moneda que a veces cae del lado de la abundancia y otras del de las carencias. Por eso no extrañó que de movida uno asumiera la iniciativa, los de Russo, y otro, los conducidos interinamente por Miguel Micó, esperara agazapado acertar una contra. Boca con sus argumentos conocidos. Riquelme llevando los hilos acompañado en el medio por Ledesma y Dátolo (reemplazante de Neri Cardozo, suspendido) y buscando el desborde por derecha de Palacio. Racing se paraba en La Bombonera con dos líneas de cuatro bien marcadas, aunque del medio se desprendía Moralez para acompañar a Bergessio y Sava cuando recuperaban la pelota. Los dos equipos desnudaban grietas en defensa. Lo que favorecía el trabajo de los atacantes contrarios. Boca llegaba un poco más, pero recibía respuestas muy punzantes y más peligrosas de Racing. Es extraño que en La Bombonera un equipo llegara tanto: en 16 minutos los visitantes habían generado tres claritas. Los locales buscaban llegar tocando para que Riquelme encontrara el momento justo para poner el pase-gol. Aunque fue el 10 el que tuvo las dos situaciones más peligrosas en esos primeros minutos. En la primera recibió una asistencia de cabeza de Palermo y entrando solo por el medio tiró la pelota alta. El mismo destino tuvo un disparo desde afuera del área, luego de eludir la marca de varios rivales, de izquierda a derecha, como a él le gusta. Boca llegaba más pero sus ataques se diluían cerca del arco de Campagnuolo, más por impericia propia que por virtudes ajenas. Racing exhibía una enorme paciencia para esperar el momento justo para pegar el golpe. Y tuvo su premio a los 25 minutos. Crosa cortó una pelota en el borde del área y buscó la corrida de Romero por derecha. Rápidamente el volante sacó el centro que encontró muy solo a Bergessio dentro del área para cabecearla al gol. Alentado por su gente, el equipo de Russo reaccionó rápidamente para revertir la situación, pero sin cambiar la fórmula que tantos buenos resultados le viene dando. ¿Cómo explicar que Riquelme no haya empatado a los 32? La pelota le quedó para la zurda en el corazón del área, eludió a un defensor y sacó el derechazo que se fue apenas desviado al costado del poste izquierdo de Campagnuolo. El arquero fue el gran responsable de que un cabezazo a quemarropa de Palermo no se convirtiera en el gol de la igualdad. Racing mostraba cierto orden, en la medida de sus posibilidades. Atacaba con mucha velocidad, la misma que usaba para replegarse cuando Boca tenía la pelota. Y tuvo otras dos chances nacidas de jugadas vertiginosas. En una Yacob la tiró muy por arriba. En otra, Sava no llegó a conectar con la cabeza un centro de Moralez. Palermo tuvo la gran chance de igualar sobre el final del primer tiempo. Palacio quiso desbordar a Crosa por derecha. El asistente vio adentro del área una dudosa falta que, en todo caso, había sido afuera. Pero Favale dio el penal y el delantero lo pateó fuerte y al medio. Campagnuolo adivinó y los dos equipos se fueron a los vestuarios con el marcador favorable a los visitantes. Curioso. Porque el arquero volvía al equipo titular después de haber sido colgado por Merlo por un par de actuaciones flojas. Y porque el goleador de Boca y del torneo venía de convertir justamente desde los doce pasos en la Copa Libertadores. La segunda mitad comenzó como un calco de la primera. Boca parado en el campo rival metiendo mucha presión y buscando el agujero para entrarle a la defensa de Racing, que cada vez sumaba más piernas cerca del arco de Campagnuolo. Los visitantes perdían la pelota muy rápido y los locales se venían una y otra vez. Y tanto va el cántaro a la fuente... que al final Riquelme consiguió el empate. Encontró el hueco en una doble pared con Dátolo y Palermo que lo dejó solo entrando al área por la derecha. Esta vez Román fusiló al arquero con un derechazo. Y con el gol llegó el efecto psicológico. Boca fue una tromba en los siguientes minutos y Racing seguía metido muy atrás. Campagnuolo le tapó un zurdazo a Palermo que iba al ángulo. Riquelme estrelló un tiro en el travesaño y en la siguiente Favale volvió a ver un penal donde no había, esta vez de Sosa a Palacio. Palermo tuvo su revancha con un zurdazo muy fuerte y alto. Y los locales pasaban a ganar con una ráfaga de fútbol y convicción. Con el resultado adverso, Racing se vio obligado a salir de su esquema ultradefensivo para intentar el empate. Micó mandó al Piojo López por Romero y se paró con tres delanteros a los que se sumaba el petiso Moralez. Y, claro, también aparecieron los espacios para Boca, para las corridas de Rodrigo Palacio –luego reemplazado por Marioni- y sus centros para Palermo. El partido se hizo entretenido, de ida y vuelta. Sava tuvo el empate entrando solo ante Caranta, pero el arquero tapó muy bien su disparo bajo. Boca seguía siendo más que Racing, pero los visitantes levantaron mucho su juego, sin resignarse a salir de La Bombonera con una derrota. Miguel Angel Russo decidió preservar a otros dos titulares, seguramente con la mente puesta en el partido del miércoles, con Vélez, por la Copa. Ledesma y Riquelme les dejaron sus lugares a Battaglia y Orteman y Boca perdió fútbol. Encima Clemente e Ibarra dejaron de proyectarse al ataque por sus laterales para cuidar a Bergessio y López, que intentaban abrir la cancha. Sixto Peralta entró para aportar fútbol al mediocampo de Racing, que se le fue encima en los últimos minutos a intentar la patriada. Los locales, en tanto, levantaron el pie del acelerador y proponían enfriar el partido. Los roles se invertían. Y cuando Boca saboreaba la victoria que lo volvía a poner primero, al menos hasta que jugara San Lorenzo, Favale volvió a cobrar penal, pero esta vez para Racing. Peralta paró con el pecho un envío frontal en el área y Silvestre intentó marcarlo con su brazo. El volante se dejó caer y el árbitro marcó los doce pasos. Tampoco pareció infracción. El Colorado Sava lo cambió por gol. Y encima La Academia casi lo gana en los dos últimos minuto con un cabezazo de Sava que Caranta sacó al córner y un tiro de Romagnoli que fue muy al medio del arco. Los seguidores de Racing festejaron el empate como una victoria. Para los hinchas de Boca, que ya estaban celebrando un nuevo triunfo, ese final tuvo un sabor amargo. El equipo de Russo había sido superior al de Micó a lo largo de los 90 minutos. Pero pagó con dos puntos importantísimos haber renunciado en esos últimos momentos del partido a su fórmula ganadora. Lo puede lamentar mucho en la recta final del Clausura.
Monday, April 30, 2007
Racing 2 - Boca 2
No había equivalencias entre los presentes de Boca y el de Racing, protagonistas del clásico del domingo. Uno venía de una goleada histórica por la Copa Libertadores y con paso firme en el torneo local, metiéndole presión al San Lorenzo de Ramón Díaz fecha tras fecha y, como adicional, celebraba al ídolo de diez temporadas –El Mellizo- con un emotivo hasta luego en la misma casa que tantas alegrías vivió: La Bombonera. El otro llegaba golpeado, tambaleando en el Clausura con 18 puntos menos que el local, y también acababa de despedir a su ídolo –Mostaza- pero de malas maneras. Boca y Racing eran como las dos caras opuestas de una moneda que a veces cae del lado de la abundancia y otras del de las carencias. Por eso no extrañó que de movida uno asumiera la iniciativa, los de Russo, y otro, los conducidos interinamente por Miguel Micó, esperara agazapado acertar una contra. Boca con sus argumentos conocidos. Riquelme llevando los hilos acompañado en el medio por Ledesma y Dátolo (reemplazante de Neri Cardozo, suspendido) y buscando el desborde por derecha de Palacio. Racing se paraba en La Bombonera con dos líneas de cuatro bien marcadas, aunque del medio se desprendía Moralez para acompañar a Bergessio y Sava cuando recuperaban la pelota. Los dos equipos desnudaban grietas en defensa. Lo que favorecía el trabajo de los atacantes contrarios. Boca llegaba un poco más, pero recibía respuestas muy punzantes y más peligrosas de Racing. Es extraño que en La Bombonera un equipo llegara tanto: en 16 minutos los visitantes habían generado tres claritas. Los locales buscaban llegar tocando para que Riquelme encontrara el momento justo para poner el pase-gol. Aunque fue el 10 el que tuvo las dos situaciones más peligrosas en esos primeros minutos. En la primera recibió una asistencia de cabeza de Palermo y entrando solo por el medio tiró la pelota alta. El mismo destino tuvo un disparo desde afuera del área, luego de eludir la marca de varios rivales, de izquierda a derecha, como a él le gusta. Boca llegaba más pero sus ataques se diluían cerca del arco de Campagnuolo, más por impericia propia que por virtudes ajenas. Racing exhibía una enorme paciencia para esperar el momento justo para pegar el golpe. Y tuvo su premio a los 25 minutos. Crosa cortó una pelota en el borde del área y buscó la corrida de Romero por derecha. Rápidamente el volante sacó el centro que encontró muy solo a Bergessio dentro del área para cabecearla al gol. Alentado por su gente, el equipo de Russo reaccionó rápidamente para revertir la situación, pero sin cambiar la fórmula que tantos buenos resultados le viene dando. ¿Cómo explicar que Riquelme no haya empatado a los 32? La pelota le quedó para la zurda en el corazón del área, eludió a un defensor y sacó el derechazo que se fue apenas desviado al costado del poste izquierdo de Campagnuolo. El arquero fue el gran responsable de que un cabezazo a quemarropa de Palermo no se convirtiera en el gol de la igualdad. Racing mostraba cierto orden, en la medida de sus posibilidades. Atacaba con mucha velocidad, la misma que usaba para replegarse cuando Boca tenía la pelota. Y tuvo otras dos chances nacidas de jugadas vertiginosas. En una Yacob la tiró muy por arriba. En otra, Sava no llegó a conectar con la cabeza un centro de Moralez. Palermo tuvo la gran chance de igualar sobre el final del primer tiempo. Palacio quiso desbordar a Crosa por derecha. El asistente vio adentro del área una dudosa falta que, en todo caso, había sido afuera. Pero Favale dio el penal y el delantero lo pateó fuerte y al medio. Campagnuolo adivinó y los dos equipos se fueron a los vestuarios con el marcador favorable a los visitantes. Curioso. Porque el arquero volvía al equipo titular después de haber sido colgado por Merlo por un par de actuaciones flojas. Y porque el goleador de Boca y del torneo venía de convertir justamente desde los doce pasos en la Copa Libertadores. La segunda mitad comenzó como un calco de la primera. Boca parado en el campo rival metiendo mucha presión y buscando el agujero para entrarle a la defensa de Racing, que cada vez sumaba más piernas cerca del arco de Campagnuolo. Los visitantes perdían la pelota muy rápido y los locales se venían una y otra vez. Y tanto va el cántaro a la fuente... que al final Riquelme consiguió el empate. Encontró el hueco en una doble pared con Dátolo y Palermo que lo dejó solo entrando al área por la derecha. Esta vez Román fusiló al arquero con un derechazo. Y con el gol llegó el efecto psicológico. Boca fue una tromba en los siguientes minutos y Racing seguía metido muy atrás. Campagnuolo le tapó un zurdazo a Palermo que iba al ángulo. Riquelme estrelló un tiro en el travesaño y en la siguiente Favale volvió a ver un penal donde no había, esta vez de Sosa a Palacio. Palermo tuvo su revancha con un zurdazo muy fuerte y alto. Y los locales pasaban a ganar con una ráfaga de fútbol y convicción. Con el resultado adverso, Racing se vio obligado a salir de su esquema ultradefensivo para intentar el empate. Micó mandó al Piojo López por Romero y se paró con tres delanteros a los que se sumaba el petiso Moralez. Y, claro, también aparecieron los espacios para Boca, para las corridas de Rodrigo Palacio –luego reemplazado por Marioni- y sus centros para Palermo. El partido se hizo entretenido, de ida y vuelta. Sava tuvo el empate entrando solo ante Caranta, pero el arquero tapó muy bien su disparo bajo. Boca seguía siendo más que Racing, pero los visitantes levantaron mucho su juego, sin resignarse a salir de La Bombonera con una derrota. Miguel Angel Russo decidió preservar a otros dos titulares, seguramente con la mente puesta en el partido del miércoles, con Vélez, por la Copa. Ledesma y Riquelme les dejaron sus lugares a Battaglia y Orteman y Boca perdió fútbol. Encima Clemente e Ibarra dejaron de proyectarse al ataque por sus laterales para cuidar a Bergessio y López, que intentaban abrir la cancha. Sixto Peralta entró para aportar fútbol al mediocampo de Racing, que se le fue encima en los últimos minutos a intentar la patriada. Los locales, en tanto, levantaron el pie del acelerador y proponían enfriar el partido. Los roles se invertían. Y cuando Boca saboreaba la victoria que lo volvía a poner primero, al menos hasta que jugara San Lorenzo, Favale volvió a cobrar penal, pero esta vez para Racing. Peralta paró con el pecho un envío frontal en el área y Silvestre intentó marcarlo con su brazo. El volante se dejó caer y el árbitro marcó los doce pasos. Tampoco pareció infracción. El Colorado Sava lo cambió por gol. Y encima La Academia casi lo gana en los dos últimos minuto con un cabezazo de Sava que Caranta sacó al córner y un tiro de Romagnoli que fue muy al medio del arco. Los seguidores de Racing festejaron el empate como una victoria. Para los hinchas de Boca, que ya estaban celebrando un nuevo triunfo, ese final tuvo un sabor amargo. El equipo de Russo había sido superior al de Micó a lo largo de los 90 minutos. Pero pagó con dos puntos importantísimos haber renunciado en esos últimos momentos del partido a su fórmula ganadora. Lo puede lamentar mucho en la recta final del Clausura.
Sunday, April 29, 2007
Villareal 3 - Gimnastic 0
El final de una temporada puede ser apasionante, sobre todo cuando en liza están equipos que se juegan algo. Sin embargo, también puede dar lugar a episodios sumidos en el más absoluto de los tedios si los partidos son de transición y carecen de la motivación y emoción necesarias.Este no debiera ser el caso del Gimnàstic de Tarragona, para el que las matemáticas aún conceden el beneficio de la duda acerca de su permanencia. Sin embargo, el Nàstic no da sensación de tener la intensidad necesaria para lograr la proeza de la salvación, y el partido de esta tarde ha resultado tremendamente aburrido. Pese a todo, los locales salieron mucho más metidos en el partido que el Villarreal. La presión que ejercía el centro del campo, pese a no ser asfixiante, dificultaba que los amarillos tocaran y el balón no le duraba al Villarreal. El Nástic sin embargo, no rentabilizaba la posesión y daba escasa sensación de tener el mordiente necesario para inquietar a Viera. Fuee entonces cuando Cani (cuánto le ha echado el Villarreal en falta este año) se cruzó todo el campo en un rápido contraataque y metió un pase dentro del área para Forlán mientras miraba a la grada. El uruguayo, muy escorado, logró enroscar el balón al palo largo de Bizarri que nada pudo hacer por evitar el tanto. Un episodio aislado para romper la, por otra parte monótona, primera parte del encuentro. Salió el Nàstic algo más enchufado en la segunda mitad. Rubén Castro, el mejor de los locales todo el partido, tuvo varias ocasiones para lograr el empate. La más clara, en el área pequeña y solo ante Viera; la estrelló en el larguero… a perro flaco todo son pulgas. Seguía mientras el Villarreal con una dinámica cansina y confiando en mantener el resultado. Forlán lo intentaba desde fuera del área tímidamente y poco más. Mientras los locales se mostraban voluntariosos pero romos. Entraron Matías Fernández y Guille Franco, y el chileno demostró que le ha sentado bien el descanso. Primero, con un pase perfecto para Forlán. Matigol se llevó a todos los defensas detrás, y mientras se caía, le puso un balón medido para el pichichi amarillo que no perdonó de fuerte disparo de primeras con la zurda. Más tarde, ya en el descuento, aprovechó un buen pase de Cani para recortar primero a un defensa, y luego al portero, para empujar a puerta vacía. En definitiva, mucho premio para los amarillos para el poco juego que atesoraron. Pero mucho tendrán que cambiar las cosas para el Nàstic si tiene que mantener la categoría.
Inter 3 - Empoli 1
En la fiesta que se había preparado en el Giuseppe Meazza para presentar el nuevo título liguera en sociedad, el Inter no falló y, a su vez, se pudo recordar la calidad de algunos de sus jugadores un poco menos mostrados en su once inicial. Los de Mancini golearon, se gustaron y terminaron por arrasar a un Empoli que incluso llegó a ponerse en igualdad a falta de 35 minutos pero que no pudo soportar la presión neroazzurra. Recoba, Andreolli y Mariano González, tuvieron su tarde de gloria.Como tantas veces, fue Cruz quien abrió la cuenta en una primera mitad bastante más conservadora y con menos ritmo que la segunda. En parte, porque los toscanos, con la siempre disposición alegre de Luigi Cagni, logró empatar con gol de Saudati. Ese tanto le hizo más daño al Empoli incluso, porque justo después el cuadro interista se vino arriba y se abalanzó como el gran campeón que es. El Chino Recoba, que abandona el club este verano, adelantó de nuevo a los de Mancini. Como? Con un gol olimpico de esos que hacen los grandes jugadores como el. Eran los mejores momentos del campeón y, acto seguido, Stankovic volvió a aumentar la cuenta y desataba la euforia en un estadio entregado y que disfrutó con los suyos.
Friday, April 27, 2007
Boca 7 - Bolivar 0
Boca tenia que hacer tres goles para asegurarse el pase a octavos de final, sin depender de otros resultados. Recibía al Bolívar en cancha de Vélez. Y, por el nivel del rival, el objetivo era altamente posible. En México, chocaban Toluca y Cienciano, ambos con nueve puntos, dos más que el Xeneize. Entonces, si los argentinos no se imponían por esa diferencia, necesitaban que no empaten aztecas y peruanos. Todo estaba a pedir de Russo, que iba por una goleada en Liniers. Previsible. Boca salió como una tromba en la búsqueda de una rápida ventaja. Apenas iban seis minutos, cuando Riquelme metió un buen pase cruzado desde la derecha y Palacio, solo, definió. Tapó el arquero Zayas. Al ratito, Cata Díaz no pudo cabecear un centro. Y en seguida, un tiro libre de Riquelme le pidió permiso al palo derecho del uno visitante para irse afuera. Era todo azul y oro. Sin ideas ni tiempo para reaccionar, Bolívar esperaba replegado. No podía salir de ninguna manera. Cuando ya promediaba la etapa inicial, Dátolo apareció solo en el área, cabeceó con potencia y Zayas volvió a responder con categoría. El arquero boliviano, lentamente, se convertía en figura. También tuvo la suya Palermo, con un buen cabezazo pique al suelo que fue rechazado en la línea. Era un monólogo de Boca. Mientras tanto, Toluca y Cienciano estaban en cero. No quería entrar. Zayas sacaba todo salvaba a sus compañeros, que no hacían pie en el José Amalfitani. Y la primera buena noticia llegó procedente de México. Con gol de Morales, de penal, Toluca ganaba 1-0 y le facilitaba un poco el trámite al Xeneize, que ahora debía vencer sin importar la diferencia. Prácticamente fue instantáneo. A la salida de un pelotazo largo, Riquelme tocó sutilmente y Palacio definió ante el arquero visitante. La pelota entró despacito. Boca estaba arriba. Y adentro, también. En la siguiente, Zayas volvió a surgir. Esta vez descolgó un cabezazo bárbaro de Ledesma. La tranquilidad para los dirigidos por Russo llegó a nueve del descanso, cuando el árbitro paraguayo Ricardo Grance cobró una falta inexistente sobre Riquelme, dentro del área, y Palermo convirtió el penal en el 2-0. La clasificación estaba en el bolsillo. Y la frutilla del postre la puso Palacio, luego de recibir por izquierda. El bahiense se metió en el área, enganchó hacia adentro y definió con un remate fuerte y rasante. Tres en trece para el 3-0 y a otra cosa. Toluca estaba 2-0 arriba ante Cienciano y Boca salía, casi sin presiones, a jugar el segundo tiempo. Pero empezaba a influir el tema del posible rival en octavos de final. Con la ventaja de tres y el resultado que se daba en México, el Xeneize esperaba por Necaxa en la próxima fase. Si hacía tres más, iba ante Vélez. Sin especular, el equipo de Russo fue al frente por más. A los tres minutos, tras un remate de Dátolo que Zayas contuvo a medias, Ledesma tiró la pelota afuera, abajo del arco. Igualmente, el cuarto tardó muy poco en llegar. Luego de un lindo toqueteo, Palermo saltó para cabecear y fue anticipado por Tordoya. La bola fue derechito a la red: 4-0. Recién a los once (sí, del segundo tiempo), Bolívar tuvo una situación de gol. Sin problemas, Caranta se quedó con un cabezazo muy tibio. Un minuto después, Clemente Rodríguez se proyectó por izquierda y tocó al medio. Dátolo recibió, dominó, amagó y definió, de zurda, ante Zayas. El 5-0 dejaba a Boca a un paso de enfrentar a Vélez en octavos. Y así evitar la posibilidad de un viaje a México. Fue buscarlo. Jamás lo dudó. Así fue que Marioni, en la primera pelota que tocó tras ingresar por Palacio, picó al vacío y definió con cara interna, de zurda, ante el arquero boliviano. La noche era redonda: 6-0 y a pensar en El Fortín. No hubo para mucho más en Liniers. Toluca alcanzó el 3-0 frente a Cienciano y Boca selló un 7-0 histórico con una perlita de Marioni, a cinco del final. Así, se aferró a una goleada que lo sacó de supuestos apuros previos y lo depositó cómodamente en la próxima ronda. Ahora, se las verá con el Vélez de La Volpe.
Thursday, April 26, 2007
River 1 - Colo Colo 0
El marco en El Monumental era acorde a la motivación, casi nula por cierto, que despertaba el partido que River debía jugar ante Colo Colo. Entonces, el principal estímulo era la vuelta a la titularidad de Ortega, después de 214 días. Con este choque, se cerraba la participación del equipo de Passarella en la Libertadores, de la que estaba eliminado desde la derrota en Colombia, frente al Caracas, el último 5 de abril. Para el conjunto chileno, en tanto, significaba la posibilidad de terminar en lo más alto del Grupo 6. Llegaba a Núñez con nueve puntos, la misma cantidad que los venezolanos, que visitaban a Liga en Quito. Varios suplentes, poco público y la cabeza puesta de lleno en el Clausura -el domingo va ante Central- no contagiaban demasiado. Pero, claro, había que jugar. El técnico argentino del Cacique, el Bichi Borghi, también presentaba una formación con la ausencia de algunos habituales titulares, reservados para el clásico del domingo frente a la Universidad de Chile. A la hora del fútbol, River demostró más actitud y fue para adelante por la victoria. Cuando corría el segundo minuto, Ortega remató tras un pase de Galván y la pelota dio en la parte exterior de la red. Y al ratito, Lussenhoff metió un derechazo a la salida de un tiro de esquina. Por arriba. Los dirigidos por el Kaiser dominaban el medio y buscaban ideas en la movilidad del Burrito. Justamente luego de un tiro libre del jujeño, Andrés Ríos cabeceó y la pelota se fue por muy poco. Alto, casi pidiéndole permiso al travesaño. Colo Colo se replegaba para salir de contra. Tibio, tímido. Tuvo la primer con un buen intento de Fierro, desde afuera del área. Cerca. A partir de los veinte minutos finales de la etapa inicial, el trámite decayó considerablemente. River tenía la posesión del balón, pero no lastimaba. Sin ingenio, dependía mucho de un Ortega que se fue desinflando con el girar de las agujas del reloj. Encima, cerca del cierre, Rivas rechazó en el área con tanta mala fortuna que la pelota pegó en la espalda de Suazo y casi se le mete al arquero Ojeda. Llegó el descanso. El equipo argentino seguía sin convertir como local en la Copa. Mientras tanto, Liga vencía a Caracas y Colo Colo se adueñaba de la cima de su zona. La segunda parte comenzó de la misma forma que había arrancado la primera. Los de Passarella con la iniciativa y El Cacique a la espera. Y así, sin que le sobrara nada, creó algunas situaciones. A los treinta segundos, Ortega tiró un buen taco y a Ríos lo taparon justo, cuando iba a definir. Luego, Sambueza probó desde afuera del área, pero su zurdazo fue controlado por Cejas, en dos tiempos. Y enseguida, Ríos sacó una buena media vuelta desde la medialuna que volvió a tapar Terremoto. Era notoria la superioridad de River ante un rival timorato. Y apenas pasado el cuarto de hora inicial de ese segundo tiempo, a la salida de un tiro libre, llegó el justo 1-0 parcial. Ortega tocó cortito, Belluschi la frenó y Galván remató bajo y fuerte. La bola se desvió en Meléndez y se metió abajo, a la derecha, de Cejas. Estaba bien. A partir de la ventaja, el conjunto argentino se dedicó a justificar la victoria con la pelota en su poder. Así también dispuso de más de una ocasión para aumentar. Belluschi tuvo una clarísima cuando entró solo por el medio y definió, aunque su toque fue impreciso y Cejas rechazó. La historia parecía sentenciada. Colo Colo fue a la carga en el cierre, pero su desorden le facilitó todo al local. No dio para más en Núñez. River se sacó la mufa de no poder meterla en su estadio y consiguió un triunfo que sólo puede servirle anímicamente. El primer lugar del Grupo 6 fue para el equipo chileno y el segundo de Caracas. Adiós esta edición de la Libertadores para el Millo, que ahora deberá hacer un gran final de torneo para pelearle el título a San Lorenzo y Boca.
Chelsea 1 - Liverpool 0
Por el partido de ida de una de las semifinales de la Liga de Campeones, Chelsea derrotó como local a Liverpool por 1-0, con el gol de Joe Cole a los 28 minutos del primer tiempo. El ganador de este duelo enfrentará al vencedor de la llave que integran Milan y Manchester United, donde los ingleses se impusieron 3-2 en el primer encuentro. Parecía del Chelsea, parecía del Liverpool. Insinuaciones. Esa fue la palabra que sintetizó la primera media hora de esta segunda semifinal de ida de la Liga de Campeones. Se jugó, sí, muy rápido, casi sin freno entre área y área. Por los cotados y a partir de la premisa de sorprender con centros cruzados, desde uno y otro sector, para tratar de encontrar desacomodada a la defensa rival. Liverpool, con Mascherano en cancha desde el minuto inicial, se paró de contra. Pero le faltó claridad para fabricarle peligro a una defensa que se cerró bien y costó entrarle.Casi abre el marcador Lampard, con un tiro libre frontal que en el camino no logró desviarse en ninguna pierna. De a poco, el Chelsea se fue adelantando para plantear el partido que más le convenía. En campo rival, claro, bien lejos de su arco y a la vez bien cerca del desequilibrio propio.El gol llegó a los 28 minutos de la etapa inicial, cuando todo el Liverpool trató de dar el paso hacia delante y, muy bien ubicado, Cole la punteó antes de que le achicara el arquero. En el segundo tiempo, Chelsea supo como guardar en un cofre el resultado e ir a la cancha del Liverpool para acceder el pasaje a la final, donde quien gane enfrentará al vencedor del duelo entre Manchester United-Milan.
Tuesday, April 24, 2007
Manchester 3 - Milan 2
Parecía que todo estaba servido en bandeja para el Manchester, después de los primeros minutos. Porque en su cancha, ante su público nada menos, arrancó como para llevarse el mundo por delante. Cristiano Ronaldo anotó de cabeza, cuando el partido todavía se estaba armando, y a esa altura la sensación era que los ingleses podía darle un cierre rápido a esta semifinal de ida de la Liga de Campeones.Nada, pero nada, más alejado a la realidad. El tema es que los ingleses, en lugar de acelerar y aprovechar el desconcierto del rival en esos primeros minutos, optó increíblemente por bajar una marcha. Conclusión: Milan, que salió apichonado, de golpe despertó y empezó a creer en sus fuerzas.Fue decisivo, claro, el aporte de un jugador distinto como Kaká. Por momentos, parecía el brasileño contra todos. Estaba en la derecha, en la izquierda, en el medio, arriba, abajo... Increíble su aporte. Buen manejo, precisión, cero egoísmo. No extrañó, entonces, que a partir de su fútbol elegante le cambiara el destino al partido. Primero aprovechó un descuidó defensivo, para escaparle a su marcador y, desde un ángulo muy cerrado, la cruzó al segundo palo, con el arquero a mitad de camino y resignado ante semejante talento.Hubo del brasileño, en ese primer tiempo que sobre la marcha dio un vuelco impensado. Solo, siempre solo, le hizo frente a Heinze y compañía. Primero la cabeceó de sobrepique, después acomodó el cuerpo y finalmente quedó cara a cara con el arquero. Antes de definir, ya era gol... Se inclinó hacia la izquierda y de cachetada le dio un pase a la red. Golazo que hasta los propios hinchas locales reconocieron con aplausos de los cuatro costados.Lógico, en el segundo tiempo Manchester atacó con todo. Se paró, por lo pronto, quince metros adentro en campo adversario y sus defensores pasaron a jugar casi delante de la mitad de cancha. Necesitaba goles para no bajarse tan rápido de la pelea. ¿Kaká? A esta altura ya no gravitaba tanto. Un poco porque quedó solo arriba y otro poco porque los defensores locales se dieron cuenta de que era un peligro dejarlo libre.Rooney, siempre cerca del peligro, vio un espacio y se mandó. Le ganó la posición a su marcador y la cruzó abajo, sin que Dida pudiera manotearla.Empate parcial y, lógicamente, la desesperación se apoderó del Manchester United. ¿Milan? Se colgó del travesaño. Aguantar era la consigna. Como sea, para llegar a las la revancha con el suficiente aire. Dida, de ahí hasta el final, anduvo de revolcón en revolcón. Y trató de cerrarles el arco a los ingleses, quienes no se resignaron y tuvieron su merecido premio en la última jugada, cuando Rooney desde una buena posición sacó un latigazo que se convirtió en el gol de la victoria (3 a 2), justo sobre la hora. Ahora la clasificación esta abierta.
Sunday, April 22, 2007
River 2 - Banfield 1
Los hinchas de River fueron, en medio de la lluvia, a ponerle el pecho a un equipo que venía a los tumbos, sin rumbo y muy golpeado no sólo por los resultados sino porque no encontraba su mejor forma futbolística.Entonces, salió a jugar con la idea de reivindicarse ante los suyos y de paso dejar viva la ilusión de no despedirse tan rápido en la lucha por el Clausura.Eso quedó demostrado en los primeros minutos. Se vio un River que trató de plantear las cosas en campo rival y no extrañó que se pusiera en ventaja. Banfield quedó con diez por la expulsión de Salvatierra y River encontró la diferencia con un penal de Ferrari. Todo casi al mismo tiempo.Estaba dada la situación para que los locales se florearan. O al menos lo intentaran. Pero a los 20 minutos, Tuzzio la mandó adentro de su propio arco y ahí, claro, las caras largas se multiplicaron. Insistió River, es cierto, pero le faltó claridad para superar a un rival que se agrupó en el fondo y no hubo manera de entrarle.La responsabilidad, se sabe, estaba del lado de River. Porque jugaba con uno de más y, sobre todo, porque su complicado presente no le daba aire para irse del Monumental sin los tres puntos. Belluschi anotó el segundo y en ese momento la tensión de muchos se transformó en alivio.Impotente, Banfield fue para adelante como pudo. No hizo demasiado, es verdad, para torcer la historia. Tenía uno menos y el esfuerzo se sintió. River, en cambio, hizo circular la pelota y aprovechó los espacios. Eso sí, no tuvo la suficiente puntería para llegar al tercer gol que merecía largamente.Tres puntos para River.
Boca 2 - Newell's 1
Todavía con los resabios de la decisión de Guillermo bien frescos, Boca se jugaba una parada durísima en Rosario. Es que en el inicio de una semana clave, el encuentro ante Newell's significaba mucho más que tres puntos para el equipo de Miguel Russo. Enfrente, un rival en pleno ascenso, con un goleador temible como Oscar Cardozo viviendo un lindo romance con el gol. La actualidad de ambos equipos garantizaba un partido emotivo. Y fue así, desde el arranque mismo. Los dos mostraron rápido los dientes. Primero fue Newell's, con Tacuara Cardozo, quien apenas escuchó el silbato de Pompei trató de sorprender a Caranta con un remate desde la mitad de la cancha. El arquero se mostró atento y logró atrapar la pelota. El paraguayo dejaba bien en claro que tiene el arco entre ceja y ceja. Enseguida contestó Boca. Un inspirado Riquelme lo vio solito a Ledesma. El volante recibió de espaldas, giró y sacó un tremendo derechazo que Villar rechazó de manera brillante. Newell's no se quiso dejar llevar por delante y volvió a la carga. El juvenil Seri desbordó y mandó un buen centro para la entrada de Tacuara, quien no llegó por muy poco. Pero la visita siguió yendo y, otra vez con Ledesma como protagonista tuvo una buena oportunidad para abrir el marcador. El jugador del seleccionado se la pasó a Palacio. Agil como siempre, el delantero recibió y a puro amague se sacó de encima a su marca, pero definió mal y el arquero logró contener. Al partido le sobraban emociones en las dos áreas porque el medio era una zona de libre tránsito. Si bien los dos contaban con ocasiones para anotar, Boca parecía ser más peligroso. Neri Cardozo hacía pesar su velocidad por la izquierda y era la primera opción de descarga de Román, quien volvió a frotar la lámpara y se la puso como con la mano a Palermo. El Loco la bajó con el pecho y sacó un zurdazo terrible que se fue apenas por arriba del travesaño. El Xeneize era superior y hacía méritos para estar en ventaja. En ataque, lo de Newell's se limitaba a lo que pudieran hacer Cardozo y Arrieta. Sin embargo, entre los dos se las ingeniaban para complicar a toda la defensa de Boca. Morel Rodríguez e Ibarra subían permanentemente y dejaban muy expuestos a Silvestre y al Cata Díaz. Claro que, de mitad de cancha para adelante, la magia de Riquelme hacía la diferencia. A los 33' Román armó una gran jugada, escapó ante la presión tres defensores y quedó mano a mano con Villar. Pero su generosidad lo traicionó y en lugar de definir él, se la cedió a Palermo, quien fue tapado por la defensa local. El segundo tiempo arrancó igual que el primero, con mucho ritmo. Mauro Cejas, apareció por la derecha y mandó un centro para la entrada de Cardozo, que no llegó por muy poco. Sin embargo, Boca seguía siendo más punzante. A los 8', Palacio quedó cara a cara con Villar pero el uno paraguayo ganó el duelo. Y dos minutos más tarde, lo volvió a hacer ante un remate de Neri Cardozo. Cuando el partido había entrado en un bache, el pibe Gaitán cometió un pecado de juventud y bajó a Palermo dentro del área, cuando éste se estaba abriendo y no tenía ángulo para pegarle al arco. Pompei no dudó y marcó el punto del penal. El Loco no falló desde los doce pasos y festejó con todo su noveno tanto en el Clausura. De ahí en más, la historia se le simplificó a Boca, que comenzó a tener más la pelota y a dejar menos espacios en defensa. Russo lucía relajado por el buen rendimiento de su equipo, pero de repente se encontró con dos motivos para preocuparse. Primero, luego de que Neri Cardozo viera su quinta amarilla en el Clausura, por una fuerte falta en la mitad de la cancha. De esta manera, el volante no podrá jugar ante Racing, el próximo domingo. La segunda alarma llegó de la mano de Palermo. El goleador sintió un fuerte dolor en su pierna derecha y debió salir. Pese a que todavía falta mucho, su presencia en el choque decisivo del jueves, ante Bolívar, es una verdadera incógnita. Pero la inquietud del DT sólo se limitaba al futuro inmediato y no a lo que sucedía en ese momento en la cancha. Porque su equipo jugaba casi de memoria, con el libreto bien aprendido y ya no pasaba sobresaltos. Para colmo, el descontrol de Newell's se profundizó aún más con la expulsión de Gaitán, a quien Pompei le había perdonado la vida dos veces. A los 31' Boselli, reemplazante de Palermo, casi aumenta la ventaja pero lo taparon justo. Enseguida, lo tuvo fue Morel Rodríguez, con un remate que pasó muy cerca del travesaño. Hasta que diez del final, Boselli pivoteó muy bien, Morel Rodríguez trepó otra vez por la izquierda y se la entregó al pie a Palacio, quien entró solito por el medio y venció con categoría a Villar. Un buen ejemplo de que cuando un equipo combina precisión con velocidad es muy difícil de frenar. Con el 2-0, Boca parecía que tenía todo controlado y no iba a sufrir. Pero sobre el final una equivocación de Boselli en la salida le costó muy caro. Arrieta anticipó a Ibarra y se mandó derechito al área. Cuando estaba a punto de entrar, el enganche sacó un potente zurdazo cruzado que se metió contra el palo izquierdo de Caranta. Si bien quedaba muy poco, la visita debía defender a cara de perro para llevarse la victoria. Increíblemente, Newell's tuvo la gran posibilidad de llegar al empate. Aguirre se mandó por la derecha, recibió de Arrieta y le pegó con alma y vida. Caranta volvió a responder a puro reflejo y posibilitó que los tres puntos sean para Boca. Un empate hubiera sido demasiado premio para el local y un duro castigo para la visita. Misión cumplida para el equipo de Russo, que le pasó la presión a San Lorenzo. Con el agregado extra de que durante gran parte del partido jugó en un nivel superlativo, en un terreno que no le suele ser favorable y ante un rival áspero. Quizás la única arista que debe corregir el Xeneize es su defensa, que sigue sin encontrar un funcionamiento homogéneo.
Villareal 2 - Barcelona 0
El Barcelona llegó a El Madrigal con toda la chapa encima. Líder de la Liga de España y con una semana fantástica con la goleada al Getafe por la Copa del Rey. Tan recordada y repetida por la genialidad de Messi, que clonó el gol de Maradona ante Inglaterra en 1986. Pero el Villarreal no iba a dejar que los de Rijkaard se quedaran con un cómodo triunfo e iban a vender muy cara su derrota.Tan cara vendió la derrota el local que se quedó con un triunfo soñado por 2-0. En el visitante el tridente ofensivo metía miedo con Ronaldinho, Eto'o y Messi; pero lejos estuvieron de inquietar al arquero local, el uruguayo Viera. En el arranque del segundo tiempo, el francés Robert Pires marcó el primero, y sobre la hora Marcos liquidó el partido.La derrota cayó como un balde de agua fría para Barcelona, pero fue un Oasis para el campeonato español y sobre todo para Sevilla y Real Madrid. Faltan siete fechas por jugar y la punta está que arde. Los andaluces se ubican a un punto de la cima y los Merengues a dos.Messi jugó los 90 minutos, pero esta vez no hubo golazo ni grandes elogios. El Barcelona pereció en su incursión fuera de casa y ahora sufre por el acecho de sus rivales. Real Madrid ayer venció por 2-1 al Valencia en un partido durísimo. Y Sevilla hoy derrotó por 4-1 a Athletic de Bilbao. Queda un cierre de campeonato infartante.
Inter 2 - Siena 1
Inter, un equipo con poquitos italianos en su plantel, se coronó campeón de la Liga italiana cuando restan cinco fechas para el final del campeonato tras vencer como visitante por 2-1 al Siena. Se vio favorecido por la derrota de Roma, su escolta, ante Atalanta por 2-1. En el plantel estan Alvaro Recoba, Fabian Carini, Javier Zanetti, Esteban Cambiasso, Nicolás Burdisso, Santiago Solari, Julio Cruz, Hernán Crespo, Mariano González y Walter Samuel.Marco Materazzi anotó los dos goles del Neroazurro (el segundo de penal), y Paolo Negro había marcado el empate transitorio en el primer tiempo.Con esta victoria, el Inter le sacó una diferencia de 16 puntos a la Roma y consiguió el décimo quinto Scudetto de su historia. La próxima semana, cuando reciba al Empoli en el Giusseppe Meazza, se hara el festejo.
Friday, April 20, 2007
Internacional 1 - Nacional 0
Tuvieron que pasar 47 ediciones de la Copa Libertadores para que un campeón en defensa de su título no pudiera pasar de la fase de grupos. El Inter de Brasil tuvo ese "honor" al quedar relegado en el grupo 4 al tercer lugar de la llave y quedar fuera del torneo.El Internacional de Porto Alegre, defensor del título, venció 1-0 al uruguayo Nacional de Montevideo en su campo, pero quedó eliminado de los octavos de final por diferencia de goles, convirtiéndose además en el primer equipo brasileño eliminado de la competencia.En el estadio Beira Rio, Inter salió con todo es pos del triunfo y de una goleada que le hubiera dado la clasificación, pero como tantas veces, los uruguayos terminaron por malograrle la fiesta a los brasileños, en un partido áspero, con pierna fuerte y que significó la eliminación del local.Inter controló las acciones por varios tramos del cotejo, por no decir, todo el partido completo pero se encontró con un gran obstáculo. Muslera, el arquero del Nacional, atajó todo lo que iba dirigido a su arco.Fernandao, el colombiano Vargas, Iarley, el peruano Hidalgo, Alexandre Pato contaron con ocasiones de gritar gol, pero el meta uruguayo, sus defensores y finalmente los palos le negaron toda opción de gol a los "rojos".El único gol del cotejo llegó por intermedio del atacante Fernandao, a los 81 minutos, y cuando el partido ya moría. Minutos antes, a los 66, Inter se había quedado en inferioridad numérica por la expulsión de Indio, lo que dificultó más el triunfo holgado que necesitaba.Pese a la derrota, Nacional quedó segundo de la llave con 10 puntos y clasificó con Vélez Sarsfield, que batió en Buenos Aires 1-0 al Emelec y terminó primero con 11 unidades, una más que los brasileños, quienes quedaron afuera por menor saldo de goles.
Gimnasia 3 - Defensor 0
Gimnasia y Esgrima de La Plata goleó 3-0 al Defensor Sporting de Uruguay en partido válido por el grupo 8 de la Copa Libertadores 2007, pero quedó al margen de la competición ya que fue el cuadro uruguayo el que clasificó por un gol de diferencia a su favor.El "Lobo" de La Plata necesitaba golear por 4-0 al Defensor para hacerse de la segunda plaza a los octavos de final, pero su esfuerzo por golear al cuadro uruguayo resultó infructuoso y al final se quedó a un sólo gol de lograr una hazaña.En la última fecha del Grupo 8, jugado en el estadio Ciudad de La Plata, el cuadro argentino dominó las acciones del encuentro pero sufrió más de la cuenta para llegar a sus goles. Recién a los 26 minutos, Leguizamón abrió el camino del triunfo para los locales ante una cerrada defensa uruguaya. Antes del término del primer tiempo, a los 43 minutos, el uruguayo Leal puso el 2-0 para el cuadro argentino y los 10 mil hinchas presentes pensaron que el milagro podía dárseles.Y las cosas parecían encaminadas a lograr la necesaria goleada cuando Leguizamón convirtió el 3-0 a los 73 minutos, con lo que quedaba mucho tiempo para llegar al 4-0, que jamás llegaría.Y es que argentinos y uruguayos se enfrascaron en una lucha épica para salirse con la suya. Y al final "ganó" la visita que cerró su arco y ya no permitió más goles que lo hubieran dejado fuera del torneo.Tras la última jornada de este grupo, Santos FC de Brasil se quedó con el primer lugar de la serie con 18 puntos, seguido por Defensor (+1) y Gimnasia (-1), ambos con nueve puntos, mientras que el Deportivo Pasto de Colombia quedó último, sin puntos y junto al Alianza Lima de Perú son los peores equipos de la Copa.
Thursday, April 19, 2007
Roma 3 - Inter 1
Libertad 1 - Banfield 0
En el horizonte, la clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores. Pero en el Florencio Sola, Banfield no pudo ante Libertad de Paraguay, líder del Grupo 1, y se quedó en la puerta de la próxima ronda. El equipo de Sánchez perdió 1-0, por el gol de Vladimir Marín (a los nueve minutos del segundo tiempo), que le dio el pasaje a los paraguayos, quienes junto a América (2-1 a El Ecuador) avanzaron en la competencia continental. El Taladro buscaba un triunfo para seguir soñando, mientras que, simultáneamente, América de México, también con 9 unidades, tenía el mismo objetivo frente a El Nacional (Ecuador), ya eliminado.El partido arrancó con los dos conjuntos jugando en el área rival. En el comienzo, Darío Cvitanich tuvo una chance de gol muy clara cerca del punto del penal, pero no pudo desviarla con precisión y la pelota se fue afuera. Enseguida, la visita respondió, sobre todo con centros aéreos que defendió con autoridad el arquero Lucchetti. Banfield sabía que el empate no le favorecía (los mexicanos tenían mayor cantidad de goles a favor) y por eso, después de un inconsciente sometimiento bajo el ala de Libertad, jugó con la velocidad de sus mediocampistas para llegar al arco de Horacio González. A los 20 minutos llegó una buena noticia desde el Distrito Federal. Es que El Nacional, a través de Walter Ayovi, se ponía en ventaja y le daba la clasificación al equipo del Sur. Pero a los 32 minutos, la calma desapareció del estadio banfileño. Otra vez, hubo noticias desde México, sin embargo, no eran tan agradables. América, mediante el cabezazo de Cabañas, se ponía 1-1 y con ese resultado Banfield quedaba afuera de la Copa. Dos minutos después, se encendió la mecha de la ilusión para el Taladro. El árbitro Carlos Simón vio mano de un hombre del conjunto paraguayo, cuando Banfield buscaba en el campo rival, y cobró penal. Y si bien la infracción existió, fue afuera del área. Lujambio, en una especie de justicia divina, la tiró afuera en el intento de meterla al ladito del palo derecho. En el segundo tiempo, cuando sólo corrían 9 minutos, Vladimir Marín puso en jaque la esperanza del equipo de Vitamina Sánchez. De tiro libre, el colombiano, que jugó en Independiente en 2006, clavó el 1-0 en el palo que defendía la barrera. Nada qué hacer para Lucchetti. Para peor, Santiago Fernández, con el arco solo tras eludir al arquero, puso el 2-1 para América, que catapultaba las chances de Banfield de clasificar. Finalmente, a pesar de los reiterados intentos, el conjunto del Sur no pudo dar vuelta la historia y se despidió de la Copa Libertadores con una triste derrota ante Libertad, que se clasificó –junto al América, que venció a El Ecuador 2-1.
Argentina 0 - Chile 0
La Selección de Coco Basile tenía su bautismo de batalla ante Chile, en Mendoza, cerrando la primera parte de una etapa de trabajo con jugadores de los clubes del país, los únicos con los que el DT puede contar casi a diario, semana a semana, compartir el vestuario y hacer chistes, como suele destacar. El calendario y la distancia le impiden un día a día similar con los europeos, más allá de un seguimiento a distancia de sus actuaciones, sus lesiones y sus estados de ánimo. La idea de ir armando el grupo con los de acá, para después sumar a los de allá, ha sido aplaudida prácticamente con unanimidad. Después se verá cómo queda configurado el equipo entre unos y otros para el primer gran desafío: la Copa América. La posibilidad de ver al equipo nacional en la capital cuyana despertó tal expectativa que el clima de fiesta previo en el Estadio Islas Malvinas era increíble: en los últimos años no ha sido frecuente tener semejante visita en el interior del país. En el caso de Mendoza había que remontarse hasta el ciclo Passarella, en 1998. Por eso no fue extraño que entre tanta algarabía apareciera la exageración de las tribunas, bajando un ooolé antes del minuto de juego con cada toque de los jugadores argentinos en esos primeros instantes. No menos festejos tuvo la intención manifiesta de presionar al equipo contrario en cada centímetro del campo de juego desde el arranque, para asfixiar cualquier intención de los chilenos de encontrar el juego con Sanhueza y Suazo. El mediocampo argentino no tardó en apoderarse de la pelota. Ledesma cortaba todo. Belluschi y Sosa se encontraban con Montenegro tocando rápido. Palacio expuso de entrada su velocidad y Pavone estaba latente con su potencia. De entrada el partido se jugaba en el campo visitante. Chile planteó desde el comienzo un juego friccionado. Las acciones se cortaban permanentemente cuando un jugador argentino conseguía sacar ventaja en algún sector de la cancha. Sólido en el fondo, el equipo de Basile necesitaba rotar y tocar permanentemente para encontrar huecos en la defensa rival, como el que tuvo Montenegro a los 17 con un derechazo de media distancia que se fue por encima del travesaño. A pesar de ser un amistoso, algunos jugadores no escatimaban con la pierna fuerte. Pronto vieron la amarilla dos jugadores por bando. Argentina seguía siendo dominador y se generaba una tras otras las chances para abrir el marcador. Sosa probó dos veces desde afuera. Bottinelli estrelló un tiro muy sesgado en el travesaño. El primer gol, parecía, estaba al caer. Pero Chile también se las ingeniaba para crear sus situaciones. Menos en cantidad pero no en calidad. A los 31 Sosa perdió ingenuamente una pelota donde no hay que arriesgar: en el borde del área. Suazo combinó con Valdivia y recibió un rebote de Bottinelli que le quedó para la zurda. Afortunadamente el disparo salió desviado en el segundo palo de Carrizo. Acto seguido, el arquero de River tapó un mano a mano con Fierro, que motivó las protestas de Basile contra el fondo, parado muy en línea. Y Chile empezó a animarse a ir. Sánchez y Valdivia encaraban con habilidad y sin complejos. El trámite se emparejó, porque el equipo de Acosta empezó a ser más incisivo y, sobre todo, porque los dos equipos empezaron a dividirse la pelota. Argentina se fue quedando conforme pasaban los minutos. Fue perdiendo el sentido colectivo del juego y empezó a exagerar de sus individualidades. Se abusaba del traslado y los receptores no aparecían: faltaba movilidad. La imagen dejada al finalizar el primer tiempo estaba lejos de la esperada. Argentina había ido de mayor a menor y Basile tenía trabajo en el descanso para mejorar el rendimiento de su equipo. Pero no hubo cambios sustanciales en el comienzo de la segunda mitad. Esos primeros minutos se parecieron más bien al cierre de la primera. Con asperezas y poca precisión. Al partido le hacía falta urgente un gol. Que casi llega cuando Pavone se les escapó a los centrales y Rocco lo bajó. El tiro libre del Cata Díaz rebotó en el arquero y le quedó a Belluschi que, muy cerrado, estrelló su derechazo en el palo. Cuando el volante de River se olvidó de los roces y las discusiones con los volantes chilenos para jugar, apareció lo mejor de Argentina, sobre todo cuando sintonizaba con Montenegro. Cuando entraba en el forcejeo el equipo de Basile caía en el juego que más le convenía a Chile. El técnico decidió probar variantes y mandó a Cardozo y Lavezzi por Montenegro y Palacio. La idea era que el volante de Boca se parara bien por izquierda y que Sosa se adelantara un poco más. Lavezzi no tardó en meter un desborde por derecha. El equipo seguía, no obstante, apagado. No terminaba de soltarse. Amagaba y amagaba, pero no concretaba. Parecía depender demasiado de que alguna de sus individualidades se iluminara para provocar ese desequilibrio que llevara tranquilidad. Faltaba, sobre todo, el gol. Belluschi y Sosa desaparecieron y terminaron dejando sus lugares a Ponzio y Pablo Ledesma. Pero nada cambió. De ahí hasta el final el juego de Argentina fue muy embarullado. No le pudo encontrar la vuelta al esquema del equipo de Acosta. En el debut de la versión local de la Selección no caben dudas de que el equipo quedó en deuda. Con la gente y con sí mismo. Si de los malos pasos se aprende, la enseñanza de este primer ensayo debiera ser que queda mucho por mejorar. A seguir trabajando, entonces, que esto recién empieza.
Sunday, April 15, 2007
River 1 - Boca 1
Habría que remontarse muchas temporadas en la historia del Superclásico para encontrar una diferencia previa tan grande, anímica y futbolísticamente hablando, entre los los dos equipos. Boca entonado, con un equipo que cada vez se parece más a aquel de memoria que dirigía el Coco Basile, coqueteando con la punta y dependiendo de sí mismo en la Copa Libertadores. River golpeado, con una rotación obligada por flojas actuaciones individuales, eliminado del torneo continental y muy cuestionado por sus hinchas. El local llegaba, definitivamente, mejor pisado a la edición 180ª del choque más importante del fútbol argentino. En el otro platillo de la balanza, aparecían algunos atenuantes que emparejaban un poco la cosa. Un historial que muestra que no siempre el favorito se ha impuesto en estos compromisos. Además, los dirigidos por Russo habían dejado ver grietas defensivas, en aquellos partidos en los que Boca no pudo conseguir la ventaja de entrada (Central, San Lorenzo, Godoy Cruz) para después manejar el partido. El equipo de Passarella, por último, había sufrido principalmente contra aquellos rivales que lo esperaban con mucha gente (Caracas, LDU, Gimnasia J, Belgrano) con una exasperante falta de gol. Pero había tenido sus mejores pasajes de fútbol cuando le jugaron de igual a igual (Colo Colo, Racing) y sus jugadores gozaron de ciertas libertades. Algo es algo. El clima previo en La Bombonera era impresionante, a pesar del día desapacible. Alimentado con ingeniosos cantitos y algunos datos de color: Passarella entrando con un paraguas con los colores de River y el afectuoso saludo de Riquelme para el técnico. La mayoría local estalló a sólo 45 segundos de iniciado el partido, cuando Ledesma combinó con Palacio, éste para Riquelme, y Román dejó solo a Ledesma ante Carrizo para abrir el marcador. Es que salieron más enchufados los locales. Con el libreto aprendido e interpretado al pie de la letra en esos primeros minutos. Con el toque en el mediocampo como bandera y los oles que bajaban de la tribuna como combustible. El gol tempranero daba la tranquilidad para manejar el partido, el mejor escenario para el equipo de Russo. Y el peor para el de Passarella. Tuvo que salir a buscar el empate River. Y el trámite se equilibró un poco en apariencia. Porque con espacios Boca esperaba agazapado para dar otro golpe en cualquier momento. Habían pasado sólo once minutos y ya sumaba otras dos oportunidades: una falla de Nasuti dejó solo a Palermo frente a Carrizo, quien controló el puntinazo de derecha. El arquero también controló un tiro desde la medialuna de Cardozo, que no traía mayores riesgos. Boca era mucho más y llegaba fácil al área de River. Dos veces más salvó Carrizo la caída de su arco. Riquelme probó y el arquero dio rebote, que cayó en la zurda de Palacio. Pero otra vez salvó el uno de River. Boca ponía en evidencia las diferencias acumuladas en la previa y se lo llevaba puesto a River. Hecha la diferencia siguió atacando con mucha solvencia. Y, con mucha presión, no dejaba que el rival tuviera la pelota. La mitad de la cancha era una zona de tránsito donde la pelota pasaba poco tiempo. Con muchas libertades para la creación, Riquelme sacaba amplias ventajas para mover los hilos de cada ataque local. Belluschi y Ponzio casi no aparecían en el visitante. La diferencia en el marcador no estaba de acuerdo con lo sucedido en el campo de juego. En la primera media hora de juego Boca ya había acumulado suficientes méritos como para estar a más de un gol de distancia de River. Los de Passarella no encontraban respuestas al dominio abrumador de su rival. La falta de equilibrio del equipo y todos los desacoples entre líneas quedaban en evidencia permanentemente. Y sólo la gran actuación de Carrizo evitaba que la derrota fuera más abultada. Por eso habría sido injusto que en la primera llegada clara de River al área de Boca Ruben hubiese anotado el empate. El rechazo de un centro de Rosales le quedó a Belluschi, quien buscó el arco de Caranta. En el camino la pelota fue peinada por el 9 visitante y salió muy cerca del travesaño. Corrían 37 minutos y era lo mejor (y lo único) que el visitante podía exhibir en su haber, en un primer tiempo en el que había sido superado ampliamente. Lo único que acumulaban en esa primera mitad sus jugadores eran tarjetas amarillas: Augusto Fernández, Ahumada y Ferrari. El arranque del segundo tiempo fue más equilibrado. River comenzó a explotar ciertos desajustes en el sector izquierdo de la defensa de Boca, con pelotas a espaldas de Neri Cardozo. Clemente quedaba muy solo y Rosales y Augusto Fernández se las ingeniaban para desequilibrar por ahí. El empate llegó, sin embargo, por otro lado y en el momento menos pensado. Ruben buscó en profundidad a Rosales, que entraba en diagonal de derecha a izquierda. El ex Newell's y Ajax sacó un disparo de izquierda, su pierna menos hábil, que rozó en el pie de Morel y desacomodó a Caranta. Sorpresivamente el partido era otro. Los jugadores de Boca no estaban tan finos como en la primera mitad. Riquelme no encontraba tantos espacios para pensar y armar la jugada porque Ahumada y Ponzio lo empezaron a seguir más de cerca. River, en cambio, mejoró mucho y cuando recuperaba la pelota salía disparado rápidamente para el arco de Caranta. En suba uno, y en baja el otro, las cosas se emparejaron y las llegadas comenzaron a ser más esporádicas con respecto a lo sucedido en la primera mitad. El ritmo del partido bajó mucho. Tal vez Boca haya sentido el desgaste realizado. Augusto Fernández le ganaba seguido a Cardozo. Ledesma estaba muy cansado y la gente empezó a pedir al Mellizo Guillermo. Rosales y Ruben complicaban al fondo local con veloces corridas que en la mayoría de los casos no terminaban en situaciones concretas por falta de precisión en los últimos metros. El partido estaba abierto para cualquiera de los dos. Boca apostaba a algún centro para Palermo (de Riquelme o de Ibarra), un faro de referencia en el área rival, siempre esperando que la pelota le llegara pasada, por detrás del último hombre de la defensa. Lo tuvo Belluschi, a los 33, pero su media vuelta salió apenas desviada. Lo tuvo Palermo, a los 35, pero su cabezazo se fue por arriba del travesaño. El final se hizo vibrante y los dos equipos empezaron a responder golpe por golpe. Los nervios fueron in crescendo y los jugadores de Boca sacaron fuerzas de quién sabe dónde para ir a buscar el triunfo que les devolviera la punta. Lo arrinconaron a River contra su arco en esos últimos minutos, pero volvió a responder con categoría Carrizo para evitar la caída de su arco. Y casi lo pierden al jugar rápido un tiro libre que derivó en una contra de Ruben. El disparo del delantero se fue apenas desviado por el segundo palo. Y casi lo ganan cuando una carambola en el área de River terminó en el córner. Y otra vez Ruben se perdió el triunfo cuando cabeceó alto un centro de Rosales. Ese emocionante final lleno de situaciones fue un digno cierre para un partido que había despertado enormes expectativas. El empate final se pareció más un castigo para el local, que tuvo el resultado en su poder, sobre todo durante toda la primera mitad, y no lo supo cerrar. Para River, luego de la enorme diferencia en esa primera mitad, el resultado fue un gran consuelo. Pero sólo la obtención del campeonato podría hacer olvidar a sus hinchas todas las frustraciones de este semestre.
Barcelona 1 - Mallorca 0
Barcelona sufrió para conseguir una victoria importantísima, porque le permite continuar como único puntero de la Liga española, sin importarle cómo salga el Sevilla en su visita al Valencia. Le ganó 1-0 al Mallorca, con un gol en contra de Navarro, cuando sólo faltaban dos minutos para el final del partido.Lionel Messi fue titular en el conjunto de Frank Rijkaard, mientras que Javier Saviola ingresó en el complemento y participó en la jugada del gol del triunfo. Por su parte, Ariel Ibagaza y Jonás Gutiérrez estuvieron desde el arranque en el equipo visitante. Precisamente, el ex volante de Vélez tuvo una inmejorable chance para abrir el marcador en el primer tiempo, pero el arquero Valdés le detuvo un penal.Primero salieron a la cancha los que se querían prender en la lucha por la Liga española. Atlético de Madrid derrotó con lo justo a Levante, y Zaragoza cayó 1-0 con Gimnástic..Con la derrota de ayer del Real Madrid, Zaragoza tenía el objetivo de arrimarse a los merengues. Pero no pudieron y perdieron 1-0. El único tanto del partido lo marcó Portillo, a nueve del final. Gabriel y Diego Milito, Aimar y D' Alessandro fueron titulares. Otro que tenía la oportunidad de acercarse era el Atlético. Y sí que lo aprovechó. Fue por 1-0 con un gol de Fernando Torres, a los quince del complemento. Leo Franco, Pernía y Galleti estuvieron desde el arranque, mientras que Agüero entró en el segundo tiempo. Con este triunfo suman 50 puntos.
Racing Santander 1 - Real Madrid 2
Real Madrid fracasó en su intento de ubicarse como líder de la Liga española al perder hoy por 2-1 ante Racing en Santander. El argentino Ezequiel Garay, ex Newell's, convirtió dos polémicos penales y postergó la fiesta del Merengue. El equipo de Fabio Capello tenía la gran oportunidad. Tenía que ganar y superar a Barcelona en lo más alto. Sorprendió al dejar a Fernando Gago en el banco de suplentes y puso toda la carne en el asador: Diarra y Emerson en la contención, y Robinho, Gonzalo Higuaín, Raúl y Ruud van Nistelrooy, en el ataque. A los 32 de la primera parte, Garay cometió un grueso error. Intentó salir jugando y le regaló la pelota a Higuaín. El ex River habilitó a Raúl, quien abrió el marcador con un potente disparo. Pero lo mejor estaba por venir. Porque a los 27 de la segunda parte, Lionel Scaloni pisó el área, Diarra le quitó el balón por detrás y el árbitro Turienzo señaló penal. No había sido. Poco le importó a Garay: derechazo seco a la izquierda de Casillas. El defensor argentino, ya le había marcado de tiro libre en la primera rueda (derrota por 1-3). A cuatro minutos del final, se fue expulsado Iván Helguera, por doble amarilla. Y cuando no quedaba nada, Fabio Cannavaro abrazó al delantero Zigic y el referí sancionó, otra vez, la pena máxima. El pibe Garay se volvió a parar frente a la pelota y no dudó: esquinado remate a la derecha del arquero. En el descuento, Alvaro Mejía también vio la roja y Real Madrid terminó con nueve.
San Lorenzo 1 - Gimnasia 0
El partido ante Gimnasia (LP) era una verdadera prueba de fuego para San Lorenzo. Es que para el equipo de Boedo, la derrota ante Estudiantes no sólo significó perder el invicto sino volver a compartir la punta del Clausura. Por eso, además de cambiarse la Chomba de la suerte, Ramón Díaz decidió jugársela por el tridente Gastón Fernández-Silvera-Lavezzi. Enfrente, un rival con un técnico interino a la espera de la llegada de Maturana y con la ilusión renovada, tras las victorias ante Deportivo Pasto, en la Copa Libertadores, e Independiente. Una multitud se acercó al Nuevo Gasómetro para acompañar al Ciclón. El local arrancó muy nervioso y el Lobo se adueñó de la pelota, con la habilidad de Piatti, la movilidad de Leal y la presencia de Silva en el área. Justamente, luego de una gran combinación entre ellos, la visita casi pega primero. Pero el cabezazo del goleador uruguayo pasó muy cerca del palo izquierdo de Orión. El equipo platense le jugaba de igual a igual al líder. Recién a los 10' San Lorenzo llegó con cierto peligro al arco de Kletnicki. Y fue a través de Lavezzi, el que más buscó. El delantero de la Selección se sacó dos hombres de encima y le pegó fuerte y abajo, desde muy lejos. La pelota pasó muy cerca. Pero había sido un intento individual, no una acción en conjunto. "Jugá Gata, jugá", pedía a los gritos Ramón para romper con la anemia de volumen de juego de su equipo. Hasta ahí, el rubio delantero no había conseguido marcar diferencias y no se encontraba con Silvera. Tampoco se lo veía preciso al Malevo Ferreyra. Sólo Ledesma le imprimía un poco de orden y precisión al medio. Se jugaba al ritmo que Gimnasia (LP) quería. Pero apareció Lavezzi y una desinteligencia del fondo tripero y llegó el 1-0. El Pocho se recostó sobre la derecha, junto marcas y la jugó para la trepada de Tula. El ex River mandó un gran centro para la Gata Fernández, quien aprovechó el hueco que dejó la salida de San Esteban (estaba siendo atendido por el médico) y la mandó adentro con un cabezazo impecable. El gol tranquilizó mucho al Ciclón. Tanto Leal como Silva dejaron de pesar en el trámite y la defensa local comenzó a afirmarse. El paraguayo Torres ajustó la marca sobre Piatti, y las subidas de Ormeño fueron bien tapadas por el Malevo. Todo se podría haber terminado en el cierre del primer tiempo, cuando Lavezzi quedó mano a mano con Kletnicki. Pero el joven arquero resolvió muy bien y evitó otra caída de su valla. En el inicio del segundo tiempo, San Lorenzo salió decidido a liquidarlo para no pasar sobresaltos. Gimnasia (LP) se plantó muy atrás y aguantó como pudo. Cada desborde de Lavezzi era un dolor de cabeza para el Lobo. Pero faltó precisión en el último toque y así, el Ciclón terminó sufriendo. Ramón tomó sus recaudos y rompió el tridente: sacó a la Gata Fernández y mandó a la cancha a Alvarado. Esto agrandó a la visita, que se soltó más y comenzó a llegar, aunque no con mucha claridad. Sólo un intento de Silva y la lluvia de centros del final inquietaron a Orión y compañía. Pero también lo pudo liquidar el Ciclón, con un zurdazo de Rivero que sopló el palo derecho. Ganó bien San Lorenzo un partido decisivo para sus aspiraciones. Pero no le sobró nada. "Necesitábamos reaccionar así tras una derrota. Ahora, esperamos a ver que pasa mañana. Ojalá que River pueda ganar, je", afirmó el Pelado mientras se despedía de la hinchada, que cada vez se ilusiona más. La presión la tiene Boca.
Friday, April 13, 2007
SUMO
La fecha de ayer del Festival Quilmes Rock 2007 tuvo un cierre histórico: a veinte años de su disolución, los integrantes de Sumo -uno de los grupos argentinos claves para entender la historia del género rock en el país- se reunió y cantó tres temas ante un público enfervorizado.El rumor de una reunión circuló con insistencia durante los días anteriores al recital y anoche, en el estadio de River, corrían versiones encontradas sobre el posible reencuentro.
Lo cierto era que las circunstancias eran únicas. En diciembre de este año se cumplen 20 años de la muerte de Luca Prodan -líder y alma de Sumo- hecho que precipitó la disolución del grupo.
Y ayer, en la primera fecha del Festival Quilmes Rock 2007, tocaban las dos bandas en las que se dividió Sumo a partir de allí: Divididos y Las Pelotas. ¿Sería posible dejar de lado las tensiones del pasado?
El sueño de muchos se volvió realidad cerca de la medianoche, cuando tras cantar "Cielito Lindo", Ricardo Mollo y Diego Arnedo recibieron en el escenario de River a Alejandro Sokol, Germán Daffunchio, Alberto "Superman" Toglio -con una llamativa pollera escocesa- y a Roberto Pettinato, vestido con su famoso mameluco color naranja.
Al ver a la mítica banda reunida arriba del escenario, el público que poblaba el estadio de River -según los organizadores, 50 mil personas- estalló en gritos y ovaciones.
"Quisiera presentarnos, pero no creo que haga falta", bromeó Ricardo Mollo. El grupo tocó "Crua chan", "Divididos por la felicidad" y "Disco Baby Disco", con la ayuda de Gillespi.
Si bien los temas no fueron interpretados a la perfección -la imagen que daban eran más de una zapada con público que un recital programado- todos los espectadores se dieron cuenta que estaban siendo testigos del reencuentro, después de muchos años, de viejos amigos.
Alternando la primera voz entre Sokol y Mollo, muchos se quedaron con ganas de más temas de Sumo. Si bien en el pasado todos los músicos fueron reticentes a hablar de una reunión del grupo, quizás el reencuentro de ayer haya cambiado las cosas. Ahora a esperar.
Nacional 2 - Velez 0
Vélez, único invicto y del Grupo 4 con ocho puntos, jugaba un partido clave en Montevideo. Visitaba a Nacional (7), en el Parque Central, ante un marco imponente que contagiaba desde la previa. El empate clasificaba a los argentinos, por lo que el conjunto local, que definirá su suerte en Porto Alegre frente a Inter, era el más agobiado por la necesidad de ganar. Y a su vez, una victoria dejaba a los uruguayos a un paso de los octavos de final de la Copa. La iniciativa fue propiedad del Bolso. Con las líneas bien adelantadas, mucha actitud y presión en todos los sectores, intentó acorralar al equipo de La Volpe contra el arco de Sessa desde el primer minuto. Y en parte, lo consiguió, aunque dejaba algunos espacios en el fondo. A los cinco, Castro avisó con un potente sablazo de zurda, desde afuera del área, que en el camino le guiñó el ojo al travesaño. Por arriba. La respuesta llegó por intermedio de Balvorín, quien encaró por izquierda, enganchó hacia adentro y metió el derechazo al primer palo. Cerca. Nacional era más punzante. Claro y profundo a la hora de atacar, lastimaba en cada avance y con el girar de las agujas del reloj empezaba a dar una imagen de superioridad sobre El Fortín. Castro volvió a aparecer con un cabezazo bombeado que se metía por atrás de Sessa, pero Moreno y Fabianesi salvó la caída de su valla cuando la pelota entraba. Al ratito, el local volvió buscar. Vera Méndez peinó un centro que cayó en el área desde la izquierda, Martínez tocó con cara externa y El Gato controló. Lentamente, el dominio charrúa se traducía en sufrimiento para los once del Bigotón. Tímidamente, Vélez pretendía seguir expectante en ofensiva. Aunque era tibio a la hora de acercarse al arco de Muslera. La mejor estuvo en los pies de Balvorín. El delantero recibió de espaldas al arco, giró y le dio de zurda, por abajo. La bola le pidió permiso al palo izquierdo para irse. Desde ese momento hasta el cierre de la primera etapa, prácticamente fue un monólogo de Nacional. A la salida de un tiro de esquina desde la derecha, Martínez ganó cómodamente de arriba y clavó el frentazo. Pasó cerca. Y en la siguiente, a doce del descanso, el resultado se acopló un poco más a lo que había sido el desarrollo. Tras un tiro libre cerrado desde la derecha, Jaume cabeceó, Sessa tapó y Godín, totalmente habilitado pese a los protestas, empujó de zurda a la red. El 1-0 estaba bien. Los dirigidos por Carreño pudieron irse a los vestuarios con ventaja de dos, pero el tiro libre cruzado de Delgado, fuerte y bajo, salió desviado, al ladito del poste izquierdo del uno visitante. Obligado por la derrota parcial y más aún porque estaba sólo a un gol de la clasificación, Vélez salió más incisivo a jugar el segundo tiempo. Tenía la pelota e iba al frente en busca del empate, pero chocaba reiteradamente con la coraza que planteaba el local en su campo. Así, desordenado y a los tumbos, daba la sensación de que le sería muy complicado revertir la historia. A esto se sumaba la escasez de ideas e ingenio que sufría el equipo de La Volpe, lo que desencadenó en una etapa final con pocas emociones y muchísimas menos situaciones de gol que en el período inicial. Con esa escenografía, no sorprendió que Nacional aumentara la diferencia. Restaba un cuarto de hora más el descuento para el cierre, cuando Martínez, una de las figuras de la cancha, se proyectó como número ocho y, luego de un pequeño rebote en Pellegrino, la pelota le quedó a Castro. El Chori recibió, se acomodó y sacó un zurdazo tremendo. Inatajable para Sessa, quien voló hacia su derecha pero no pudo evitar que la pelota se le metiera arriba. 2-0 y nada más que hacer. Liquidado. El triunfo uruguayo terminó por ponerle pimienta al desenlace del Grupo 4. Ahora lidera Nacional, con diez puntos, mientras que Vélez es escolta con ocho. Internacional, próximo rival del Bolso, tiene siete. En una semana quedarán definidos los dos clasificados a octavos de final. Si le gana a Emelec en Liniers, El Fortín se asegurará el pase. Para eso, antes deberá mejorar el flojo nivel que esta noche terminó con su invicto copero.
Tuesday, April 10, 2007
Chelsea 2 - Valencia 1
Mestalla hasta la bandera y pintado de naranja. Hacía recibía la afición valencianista a su equipo en una noche europea mágica. Los ché partían con una ligera ventaja gracias al empate a uno de la ida, pero no se escondieron y en los primeros minutos se vio a un Valencia ofensivo y con hambre de gol. Las primeras ocasiones cayeron del bando local, aunque fueron intentos muy tímidos ante los que Cech no tuvo problemas para atajar el balón. Villa estaba muy motivado y trabajaba a destajo, incluso en tareas defensivas, llegando a presionar a Carvalho hasta acorralarle en su corner y no lo dejó hasta que forzó un saque de banda.Poco a poco la necesidad del Chelsea fue haciéndose patente sobre el campo y los blues fueron imponiendo su juego a base de músculo. El balón era de los ingleses, pero no supieron aprovecharlo para crear peligro más allá de las jugadas a balón parado, donde demostraron ser muy superiores. El Chelsea comenzaba a acorralar al Valencia, pero justo cuando mejor estaban los blues apareció Morientes para ponerlo todo patas arriba. El sonsecano avisó con un disparo al palo y un minuto después envió el balón a la red al rematar con maestría un centro de Joaquín llegado desde la derecha. Mestalla explotaba de alegría. Los ché tenían al todopoderoso Chelsea contra las cuerdas. Antes del descanso Drogba todavía se guarda un as bajo la manga para inyectar nervios en la grada. El marfileño se inventó un remate desde el punto de penalti. El balón tenía billete con destino a la misma escuadra, pero Cañizares voló para evitar el gol e incluso el corner. Mestalla era una fiesta, pero tras la reanudación, las sonrisas de los aficionados se congelaron con el gol de Shevchenko. El ucraniano aprovechó una jugada embarullada en el área para colarse entre los defensas y batir a Cañizares a bocajarro. La eliminatoria estaba igualada. El tanto dejó muy tocado al Valencia que apenas volvió a pisar el campo rival en el resto de minutos. Los blues se hicieron con el mando del partido y creaban peligro con disparos desde la frontal de los que la zaga ché se defendía como podía. Lampard y Ballack crecieron y se impusieron a Albelda y Albiol, secando la fábrica de juego valencianista. En los últimos minutos el Valencia despertó de su letargo y apareció con más asiduidad por las inmediaciones del área de Cech. Tanto que apunto estuvieron de darle un gran susto al portero checo, pero el disparo de Angulo se marchó alto. Todo parecía indicar que habría prórroga en Mestalla, pero en el minuto 90 apareció un invitado con el que nadie contaba. Essien, que había jugado toda la segunda mitad desterrado en el lateral derecho, llegó como una exhalación por la banda y soltó un derechazo seco que se coló por el primer palo. Con ese disparo el ghanés metía al Chelsea en semifinales y mataba las esperanzas del Valencia, que debía marcar dos goles para acceder a la siguiente ronda, un reto que fue imposible.
Manchester 7 - Roma 1
El choque entre los dos proyectos que, posiblemente mejor fútbol hacen de toda Europa, tenía que dar un paso al frente para demandar su lugar entre los cuatro mejores del continente y, por las bajas con las que llegaban, además de algunos detalles de última hora, ninguno de los dos onces era fiel al estilo que les ha llevado al éxito. Ferguson apostó por un once mucho más 'rudo' y agresivo que de costumbre, otorgando este papel central a Smith (apenas juega peor tiene mucho carácter) y a Fletcher (ocupando el lugar de Scholes) mientras, Spalletti, terminó con la idea fija en sus principios de actuar sin delanteros fijos y en su intento de mantener en marca a la defensa del United, metió a Vucinic en lugar de Taddei. Con estos movimientos inesperados, el guió quedaba más claro que nunca, el United no tenía organización (o por lo menos no tanta como con Scholes), pero ganaba un 'extra' de fuerza y derroche físico que podía ser determinante y, pese a que en los diez primeros minutos, dos lanzamientos de Totti llevaron la incógnita sobre las opciones locales, una jugada de Cristiano Ronaldo rompió el partido. El poder atrayente del luso, dejó un hueco en mitad de cancha para la entrada de Carrick que, nada más recibir el balón, se sacó un disparo extraño en potencia pero con la suficiente altura para hacer una preciosa vaselina sobre Doni que sólo hizo la 'estatua' para un gol que abría por completo el tarro de las esencias para un United pletórico. Sin tiempo de reacción llegaron los dos nuevos 'mazazos', de nuevo fútbol dinámico, muy directo y vertical que aprovechó Giggs para internarse en su banda y poner un 'caramelo' a Smith que, pese a todo, supo batir con frialdad ajustada al poste. Nada más sacar del medio campo, fue Rooney el que aprovechó un desbarajuste defensivo de la Roma que hacía aguas ante la presión asfixiante de Smith y Giggs, que inicio para Old Trafford. A falta de recursos, la necesidad romana hizo adelantar líneas y tener el mando ante un United contemplativo, deseoso de robar y salir en velocidad a cada pérdida. En estos momentos, Cristiano Ronaldo se reactivó y, de sus pies, aparecían cada uno de los temores romanistas, con un desequilibrio que la Roma no supo aguantar hasta que, como se esperaba tras varios disparos lejanos, el luso anotó su tanto justo antes del descanso. Los Diablos lo fueron más que nunca, rodillo en mano. ¡Que lo paren por KO! Antes de seguir con el 'baile' de goles y de espectáculo, hay que hacer una lectura sobre el equipo de Ferguson. En el fútbol tan lento, especulativo y resultadista que abunda en estos días, es realmente agradable, no sólo para el United sino para el fútbol en general, ver como este planteamiento de seguir luchando, progresar y querer agradar al público impera aún en algunos rincones. Y es que en Old Trafford no pararon porque apenas un par de jugadas, volvieron a dejar un nuevo gol, con un pase que cruzó todo el área romana hasta que, en el segunda palo, Cristiano remachó. Con todo absolutamente decidido y el partido roto totalmente, la intensidad no bajó, aunque con el cansancio, la precisión sí se deterioró. Pese a ello, la ambición local tuvo tiempo para enloquecer un poco más a su 'parroquia' con un perfecto disparo lejano de Carrick que se coló por la escuadra de Doni. La Roma, que apenas pudo dejar su calidad patente, al menos maquilló con un precioso gol de De Rossi al borde del área que, además, sacó a relucir el 'fair play' reinante en las Islas ya que el público del United lo aplaudió por su belleza. El derroche de ambición no cedía en el United, arropado al máximo por su público y en uno de esos partidos que se recordará para siempre. Dentro de estos recuerdos, entró Evra al aumentar la cuenta con un zurdazo pegado al poste en medio de la 'locura' local. El United pone la directa y, de paso, avisa de que la Champions está a su alcance. Grábenlo si pueden esto es historia pura.
Sunday, April 8, 2007
Zaragoza 1 - Barcelona 0
En la primera parte el Zaragoza estuvo más incisivo y el Barça se mostró muy espeso en ataque. Ya en el primer minuto Sergio García protanizó un jugadón que dejó a Puyol sentado y que, por suerte para los azulgranas, acabó saliendo por encima de la portería. A los 20 minutos fue Diogo quien tuvo otra ocasión clarisima para los maños, después de protagonizar un subida por la banda desde su area y disparar a la portería defendida por Valdés. El meta azulgrana rechazó con los puños.Los de Rijkaard, pese a jugar con cuatro jugadores en el centro del campo no sabían hacerse con el dominio del balón y el Zaragoza lo aprovechaba encerrando a los azulgranas en su área. Así, la llegada al descanso supuso un respiro para el conjunto visitante. En el reinicio, el Zaragoza no cesó en sus embites. Diogo, D’Alessandro, Sergio García… Los jugadores más dañinos del conjunto maño eran los amos del terreno de juego, a pesar de que el Barça volvió a los cuatro defensas. Así, en el 56’, una jugada de D’Alessandro que cabeceó Diego Milito coloca el 1-0 al marcador, sin que los azulgranas reaccionen. Poco más tarde, llegó la ocasión más clara del Barça. Una internada de Gio que colgó el balón al área del Zaragoza acabó con un doble remate de Messi y de Guddy que salieron por la linea de portería. Los azulgranas perdonaron cuando todos los culés ya cantaban el gol. El Zaragoza siguió intentando ampliar la ventaja en el marcador, mientras que el Barça, falto de precisión, fallaba en el último pase y Gudjohnsen no podía rematar las jugadas. Impresionante partido de los hombres de Víctor Fernández. Visto lo visto, lo más justo fue la victoria del Zaragoza, puesto que este Barça en nada se pareció al que remontó en La Romareda en la Copa del Rey.
Estudiantes 2 - San Lorenzo 1
Un escalón más que debía subir San Lorenzo para ver realizado ese sueño de campeón. Era el noveno, en los ocho anteriores no había sufrido tropiezos. Pero enfrente estaba Estudiantes, que además de contar con su rica historia, más respeto, es el último campeón. En el Estadio Ciudad de La Plata era el choque, el más esperado de la fecha.Intenso. El partido comenzó a puro vértigo. San Lorenzo salió a presionar muy arriba, esa parecía ser la orden de Ramón Díaz. Agresivo. Estudiantes aguantaba bien y cuando recuperaba la pelota intentaba jugar. La batalla estaba bien marcada en el centro de la cancha: el Lobo Ledesma y Hirsig por un lado, Verón y Braña. El desequilibrio se producía por las bandas, con Osmar Ferreyra y Rivero en el visitante, y con José Sosa y Pablo Piatti en el local.No hubo demasiadas jugadas de real riesgo. Aunque hubo momentos que hicieron saltar a los plateístas de sus butacas. Hirsig armó una buena jugada por izquierda. Después un cabezazo de Calderón. Un remate de Pablo Alvarez que se fue muy cerca. Un remate a colocar de Gastón Fernández de izquierda a derecha. Y un nuevo cabezazo de la Gata que Andujar tapó con el manual, a un costado.Aspero. Hubo siete amonestados en el primer tiempo: Bottinelli, Hirsig, Rivero, Tula, Pablo Alvarez, Osmar Ferreyra y Juan Sebastián Verón. El partido se cayó después de los 25. Mucha pierna fuerte. Corrían más de lo que jugaban.No había tiempo para relajarse. Y San Lorenzo pagó por el pecado. Cuando la primera etapa se iba, la defensa se durmió. Angeleri desbordó por derecha y envió el centro atrás, a media altura. Piatti entró a la carrera, a la altura del punto del penal. Con una volea fantástica clavó el 1-0 en el primer minuto adicionado. Se lamentaba Ramón Díaz en el banco. Pero no había tiempo para nada. Un minuto más tarde, el que se durmió fue Estudiantes. Llegó un córner desde la derecha que partió de la zurda de Ferreyra. Silvera anticipó en el primer palo y su cabezazo se estrelló en el travesaño.Gran partido, aunque no se jugaba bien era emotivo. Dejaban la vida. Había mucho en juego. Mientras Boca miraba de reojo. En el segundo tiempo fueron más cautos en el arranque. A estudiarse un poco más. A para la pelota y pensar. Pero duró poco, como todo en este encuentro. A los 13, Pavone se perdió el segundo. Su remate pegó en el palo. El Pelado Díaz lo llamó a Lavezzi, en el banco, y lo mandó a la cancha por Diego Rivero (en el entretiempo Alvarado ingresó por Hirsig, con un esguince de rodilla). Más ofensivo Ramón. No puede aflojar San Lorenzo, no podía dar un paso en falso.Había que ir a buscar y San Lorenzo fue. Pero le faltó precisión, y juego, sobre todo juego. Porque Fernández no gravitó, porque Osmar Ferreyra no desbordó, porque Silvera no pesó en el área, porque Rivero se preocupaba más por discutir que por crear. Entonces Díaz siguió con los cambios. Malingas Jiménez entró por la Gata. Y Simeone, viejo zorro (o zorro joven, mejor dicho) sacó a Pavone por Lugüercio para que el ataque tuviera frescura y ordenó al equipo atrás para no sufrir.Mientras San Lorenzo luchaba contra su propia impericia, José Sosa se apoderó de la pelota. A los 30, realizó una obra de arte. Corrió casi 60 metros con la pelota (arrancó en su campo), se perfiló y clavó un zurdazo fantástico, pegado al palo izquierdo de Orión. Era el 2-0. Inobjetable la ventaja de Estudiantes. Porque era más ordenado, porque aprovechaba las fallas de su rival y porque era práctico.Pudo ser goleada, el cotraataque fue bien manejado por los volantes locales, pero Lugüercio no supo liquidar el partido. San Lorenzo ya parecía entregado, con muchas fisuras en el fondo y pocas idea en ataque. Ledesma ya perdido en el medio. Hubo tiempo para que Lavezzi (volvió de una lesión desde el 3-0 en La Bombonera), se despachara con un golazo para el descuento. Tiró un taco-caño en el área sobre Mosquera, giró para su derecha y sacó un derechazo inatajable para Andujar. Muy tarde, el gol del Ciclón llegó a los 49. Tuvo un córner en el final que detuvo corazones, pero la victoria del local era un hecho.Se fue lamentándose Ramón Díaz. San Lorenzo perdió su invicto. El único que quedaba en pie en el Clausura. Estudiantes, el campeón, se prendió arriba. Ahora se puso a cuatro unidades de la cima.
Thursday, April 5, 2007
Roma 2 - Manchester 1
La Roma toma ventaja en la eliminatoria contra el Manchester gracias a su victoria en el Olímpico (2-1) , pero deja con vida a los ingleses. Los de Luciano Spalletti, que fueron mejores durante todo el encuentro, se vieron favorecidos por la expulsión de Scholes pasada la media hora. Antes del descanso Taddei abrió el marcador. Rooney igualaba en el minuto 60 en una gran contra pero Vucinic, nada más salir del banquillo, volvía a poner por delante a los romanistas. En los últimos minutos el United se encerró y la Roma buscó el tercero sin fortuna, dejando todo abierto para la vuelta.No obstante, a pesar del resultado la balanza se inclina más a favor del conjunto inglés. La calidad de los de Ferguson y la ventaja de jugar la vuelta en casa habiendo marcado en Roma les pone las cosas muy de cara. De todas formas batir a un equipo italiano no es fácil y los 'giallorossi'' ya han demostrado en Lyon que ir de víctima les viene bien. La Roma salió desde el principio con la intención de comerse al rival, el cual aguantaba bien la presión. Pero la expulsión de Scholes apenas pasada la media hora por doble cartulina amarilla les desestabilizó. Totti y compañía sabían que había que aprovecharlo y lo hicieron en el mejor momento, es decir, justo antes del descanso. Taddei aprovechó un pase de la muerte de Mancini para fusilar a Van der Sar y con la ayuda de la pierna de un defensor inglés abría justamente el marcador. El llamado 'gol psicológico' antes del descanso pareció cumplirse en el arranque de la segunda mitad porque de nuevo Taddei y poco después Totti pudieron poner tierra de por medio.Rooney silencia el OlímpicoSin embargo, el que al final marcó fue el Manchester. Los de Ferguson apenas habían llegado con verdadero peligro sobre el marco de Doni, pero les bastó un contraataque y la calidad de sus atacantes para empatar al cuarto de hora. Cristiano Ronaldo, una vez más el mejor de su equipo, conducía el balón hasta que lo abría a la derecha para Solskjaer. El noruego centraba al segundo palo para que Rooney bajara el esférico de manera magistral y marcara a placer. Parecía que las tornas se cambiaban, que la Roma se hundía y el United se iba hacia arriba para sentenciar la eliminatoria. Pero entonces Spalletti sacó a Vucinic y éste le agradeció la oportunidad con el 2-1 a los 66 minutos. El balcánico remataba a la red un mal despeje de puños de Van der Sar tras un potente disparo de Mancini. El gol no relajó a la Roma, que encerró al Manchester en busca del tercero. Perrota pudo hacerlo en el 80, pero su volea se marchó alta. Los 'red devils' aguantaron el tipo con uno menos y se llevan para casa un resultado que les puede valer, pero que seguro tendrán que pelear.
Chelsea 1 - Valencia 1
Chelsea y Valencia firmaron tablas (1-1) en Stamford Bridge tras un encuentro apretado y tenso de lo lindo. El Valencia, tremendo en defensa durante todo el primer acto, se adelantó en Londres gracias a un tanto para enmarcar de un enorme Silva. Tras el descanso, un error de Ayala destrozó el trabajo anterior y Drogba igualó el marcador de cabeza. Ahora, tocará plantar batalla, de las grandes, en la capital del Turia. Las semifinales están en la mesa. Gran resultado el que se llevan los de Quique a casa. El estadio 'ché', que ya finiquitó la pasada eliminatoria ante el Inter, decidirá si este Valencia, que dejó impronta de equipo más que hecho, estará entre los cuatro privilegiados de Europa. Los españoles saltaron al terreno de juego con la lección bien aprendida y esperaron atrás las embestidas del gigante 'blue', sabiendo que su opción llegaría con Villa y Silva danzando por arriba. Así, Kalou levantó la bandera de salida con un gran derechazo a la cruceta, tras un posible penalti de Ayala a Shevchenko, que sembró el pánico en el corazón valencianista.Villa, un par de minutos después, respondió con un zurdazo desviado, pero el aviso ya estaba dado. Los ingleses apostaron por la verticalidad de sus lanzas y por su típico empuje para hacer temblar los cimientos de un Valencia que mantuvo más que el tipo. La línea defensiva rayó la perfección, gracias a la ayuda de dos peones imprescindibles para la cita, Albelda y Albiol.Silva, bombardero y francotiradorPoco a poco, los locales se dieron cuenta de que tenían enfrente a un púgil de cuidado... y el valencianista de Arguineguín tomó el mando. Primero, desperdició un chut de Joaquín desde lejos que no pudo colocar a gusto con su zurda. Una zurda que esperaba su momento y que dejó a Londres y al continente boquiabierto.El canario fue ganando terreno por la banda y desde el pico del área se sacó un enorme zurdazo cruzado que se coló por la escuadra del marco de Cech. Stamford Bridge se quedó atónito ante la obra de arte del internacional. El Chelsea, que tuvo sus minutos de reflexión tras la maravilla de la noche, puso el motor a tope, pero sus embestidas no tuvieron el resultado esperado. La zaga visitante, perfecta en la primera mitad, se comió por completo a los atacantes de los de Mourinho, hasta el paso por vestuarios...
Error muy, muy caroEl descanso no sentó nada bien al Valencia, que pagó demasiado su único error en defensa hasta el momento. Un pelotazo de Ashley Cole desde su campo pilló desprevenido a Ayala y Drogba aprovechó el regalo para batir de cabeza a Cañizares. El marfileño, una auténtica fiera con talento, no faltó a su cita e igualó la contienda en el 52'. Poco después, la sonrisa 'ché' se borraría por completo por la lesión de un Vicente que no acaba de escaparse de las malditas lesiones.El gol local dejó algo tocado y agobiado a un Valencia al que le costó asimilar el mal trago. Cañizares, muy dubitativo todo el duelo, dio motivos a los locales para buscar mísiles teledirigidos al corazón del área que pusieron de los nervios a la España valencianista. Al final, a pesar de que Mourinho se la jugó con la entrada de Joe Cole y Wright-Phillips para alimentar las bandas, el Valencia aguantó y salió vivo de una de las plazas más duras del concierto futbolístico
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