Thursday, May 10, 2007

Velez 3 - Boca 1

Vélez se topaba con una tarea complicadísima en su sueño por seguir con vida en la Copa. Recibía a Boca con el objetivo y la necesidad de remontar el 3-0 que el equipo de Russo había conseguido en el partido de ida. El mismo resultado llevaba a la definición por penales, en tanto que cualquier otra diferencia de tres clasificaba al Xeneize, por los goles de visitante. Ante un buen marco de público, aunque seguramente inferior a lo que hubiera sido en horario nocturno, chocaban por el pase a cuartos de final. Era previsible. El Fortín salió con todo a buscar una rápida ventaja. Y así, algo de tranquilidad. Con las líneas bien adelantadas, metió a Boca contra su arco y fue a la carga. El primero que se le animó a Caranta fue Ocampo, con un remate desde afuera del área que el arquero controló sin problemas. Al ratito, Castromán probó con la misma moneda y el número doce volvió a responder. Los dirigidos por La Volpe tenían el dominio absoluto en Liniers. Después de un pasaje de amplia superioridad local, Boca pudo salir de su campo. Palermo encaró por el medio y le dio al arco antes de llegar al área. La pelota se fue por arriba del travesaño. Muy cerca. Vélez era más. Y pudo traducirlo en el resultado cuando estaba por cumplirse el cuarto de hora inicial. Zárate recibió un pase en diagonal desde la derecha, eludió a Silvestre y definió ante Caranta con un buen toque cruzado, rasante. El 1-0, inevitablemente, ilusionaba al pueblo fortinero. Todavía faltaba mucho. Peligrosamente, el gol calmó demasiado a los del Bigotón. Esta situación le dio la posibilidad al Xeneize de gambetear, al menos por un rato, el asedio rival y respirar. Enseguida hubo dos chances claras de empate. Primero, Peratta tapó con una mano un toque muy suave de Palacio. Y el arquero también pudo con un cabezazo bajo de Palermo. La respuesta no tardó en llegar: Castromán estuvo a punto de meterla tras tocar por arriba de Morel Rodríguez, dentro del área, y lo desacomodaron con lo justo. El trámite era abierto, entretenido y muy movido. Vélez estaba a tiro de la hazaña, pero apenas pasados los treinta recibió un duro revés. Riquelme envió un tiro de esquina cerradísimo desde la izquierda, la pelota se desvió en Bustos, en el primer palo, y se le metió a Peratta. El empate significaba un cachetazo para las esperanzas locales. Al contrario, Boca quedaba a un paso de la clasificación. Porque obligaba al Fortín a convertir cuatro veces más. Sin embargo, antes del descanso, volvieron a acrecentarse las expectativas en el José Amalfitani. El árbitro Laverni expulsó a Ledesma por una planchazo contra Bustamante y Zárate hizo el segundo. El delantero definió, de derecha, luego de una gran habilitación frontal de Cabral. Necesitaba otros tres. Y tuvo varias para acercarse antes del entretiempo. Ibarra casi la mete, en contra, y Caranta sacó dos remates tremendos de Ocampo y Escudero. Un gol cada quince minutos, promedio, debía hacer Vélez para alcanzar lo que, para esa altura, era prácticamente un milagro. Y no recibir ninguno, claro. Igualmente, lo difícil de la misión no frenó para nada al Fortín, que salió a matar o morir. Lo que no tenía en los planes el local era la enorme actuación de Caranta en la segunda parte. El ex Instituto se lució en reiteradas ocasiones para evitar la caída de su valla. A los cinco minutos, le tapó un mano a mano a Zárate, tras una gran jugada de Ocampo. Después, Pellegrino cabeceó afuera un tiro de esquina. Y a los diez, Castromán anticipó en el primer palo, de cabeza, y el arquero rechazó. Impresionante. El equipo de La Volpe creaba una chance atrás de otra. Caranta volvió aparecer ante una definición de Escudero, por izquierda. El 12 estaba intratable. Recién pasados los veinte, Boca pudo salir un poco. En ese lapso fue importante el buen trabajo de Riquelme, quien se calzó la pilcha de enlace y, con la posesión de la pelota, les dio aire a sus compañeros. Encima, casi la mete: reventó el travesaño dos veces. La primera, desde afuera del área. Y enseguida, en una linda definición, por izquierda, después de enganchar hacia adentro. Giraban las agujas del reloj y las diferencias se hacía irreversible. Los hinchas xeneizes empezaban a festejar antes de tiempo. Es que daba la sensación de que la historia estaba liquidada. A once del cierre, Ocampo, solo por derecha, tocó por encima del cuerpo de Caranta y anotó el 3-1 definitivo. A los tumbos, como pudo, Vélez fue a buscar el cuarto. Una y otra vez. Pero se encontró con un Boca que supo aguantar la presión, sacó pecho ante la adversidad y, con autoridad y la figura superlativa de su arquero, se metió en los cuartos de final de la Libertadores. Ahora, a esperar. De Libertad (Paraguay) y Paraná (Brasil) saldrá el próximo rival.