Si fuera como antes, Danubio ya era Campeón faltando una fecha. Pero ahora es diferente. Dos torneos, otros reglamentos, en fin, esas cosas que redactan los eruditos ¿vio? Entonces hay que desenredar la madeja y esperar a ver qué sucede el domingo con Peñarol, que tiene chance de igualar posiciones con los Campeones del Apertura y, si eso sucediera, se hilvana una serie de definiciones. Todo muy complicado pero Danubio hace lo complicado facil. Danubio es el campeón de la tabla anual, sumado al Apertura, y eso habla de su campaña, de que más alla de posibles vaivenes que pueden tener todos los equipos, ha demostrado una planificación estudiada, segura, y no tiene dos frentes como Defensor Sporting. Pero hay que apresurarse a destacar que en estos noventa minutos nada tuvo que ver el otro frente de los violetas. Danubio ganó y ganó bien. Fue mas que el rival. Su contextura de equipo fue superior a la de Defensor. Más compacto, más hilvanado, mejor diagramado, con figuras claves en cada sector, como Jadson Viera en el fondo, Grosmüller en el medio y Ricard en ofensiva, algo que no tuvo la banda de Jorge Da Silva. Le faltó quien ejerciera el mando, no encontró nunca la apertura, no tuvo llegada, salvo en un par de desbordes de Mauro Vila que quedaron más que nada en anuncios, no en realidades.Pero hubo algo que hizo la gran diferencia. Fue la presencia de Ricard, porque el colombiano no tuvo freno. Más allá de un gol, de otro mal anulado o no, de alguno que pudo ser y no fue, lo suyo fue como un martillo pegando permanentemente, sin solución para la defensa de enfrente y menos cuando Nacho González o el propio Grossmüller o Gargano se dieron cuenta que metiendo la pelota profunda entre el lateral y el zaguero central le causaba un daño tremendo a Defensor. Un victoria incuestionable, de un equipo que pinta para tener un domingo de fiesta en Jardines. Claro, Peñarol le va a dar la madre de todas las batallas, pero en Jardines Danubio puede abrochar el sueño, aunque la expulsión de Ignacio González le queme algunos papeles. Cuando faltaba un minuto para finalizar el encuentro, desde el banco de Defensor Sporting se escucho lo siguiente: "... Larrionda sos manya eh !"