Inesperado en la previa, el cruce fue tomando temperatura con el correr de los días. Fundamentalmente porque La Volpe volvía a La Boca después de perder increíblemente el último campeonato ante Estudiantes. Y Russo, ahora en el Xeneize, también se veía las caras con su ex equipo. Final anticipada, para algunos, aunque esa sentencia, sonaba algo exagerada. Era la hora de jugar. La última vez que Boca había sido local en su estadio por la Copa se remontaba a dos años atrás, en la recordada noche del escupitajo del Chino Benítez a Bautista, de las Chivas de Guadalajara. Hoy, La Bombonera recibía a los dos únicos argentinos que quedaban con vida en el torneo. El Fortín pareció arrancar con las luces prendidas. Se plantó en campo rival y fue a la carga con la potencia de Castromán y Mauro Zárate. Este último, al minuto, probó con un remate desde afuera del área y Caranta controló. Pero la tortilla se dio vuelta rápidamente. Y a los nueve, el Xeneize clavó la primera puñalada. La defensa visitante no rechazó, Palermo tocó atrás y Riquelme, solo, por izquierda, metió un derechazo tremendo con cara interna. La pelota se metió en el ángulo superior izquierdo de Sessa: golazo y 1-0. A partir de la ventaja, fue prácticamente un monólogo de Boca, que tuvo reiteradas ocasiones para aumentar la diferencia. Riquelme habilitó con un gran pase en cortada a Cardozo y éste tocó al medio a Palacio. El bahiense extendió hacia la izquierda y Palermo fusiló a Sessa. Pero el arquero tapó. Luego, un rechazo alejó el peligro. Lo de Vélez en ataque era muy pobre. Zárate, muy buena pegada, probó de tiro libre. Sin éxito. Y cuando restaban veinte para el descanso, Sessa sacó a relucir ese costado que en el último tiempo lo puso más de una vez en el centro de las polémicas. Saltó para agarrar la pelota ante Palacio, en una jugada que ya estaba concluida, y le metió una terrible plancha en la cara. Sin titubear, Baldassi expulsó al Gato y cobró el penal. Todo servido en bandeja para los de Russo. Sin embargo, desde los doce pasos y ya con Peratta -ingresó por Zárate- en el arco, Palermo le dio muy de abajo y mandó la pelota por arriba del travesaño. Pese a la superioridad numérica del local, el trámite aún estaba abierto. Con un Vélez retrasado y ya completamente decidido a apostar al contraataque, Boca intentó llevárselo por delante y aprovechar para estirar la ventaja. Fue para adelante por todos lados. Y tuvo una buena con Clemente Rodríguez, pero el dominio terminó siendo territorial, lo que dejó una sensación de sabor a poco en el Xeneize de cara al entretiempo. Lejos de cambiar de dueño, la segunda parte mantuvo al equipo de Russo como amo y señor del partido. La diferencia de uno era exigua para lo que había sido el desarrollo y más teniendo en cuenta el hombre de más con el que contaba el local. Así, llegó un maratón de situaciones. Primero, Palacio aprovechó una falla defensiva y definió en el área. Peratta respondió en gran forma. Luego, Ledesma metió un tremendo sablazo desde afuera del área. Cerca del travesaño. Y al ratito, Clemente se abatató ante el arquero visitante y no pudo resolver en una chance clarita. Entonces, apareció el goleador. Se jugaba un cuarto de hora de esa etapa final. Ledesma recibió un toque atrás de Ibarra y, de primera, tiró un centro bárbaro que encontró a Palermo. El nueve ganó en las alturas y su cabezazo bombeado se metió por arriba, a la izquierda de Peratta. El 2-0 contagiaba algo más de tranquilidad. Y estaba bien. Pero faltaba la frutilla del postre. Riquelme la pisó, puso un buen pase en cortada, de zurda, y Clemente, como un viejo wing izquierdo, se proyectó, se metió en el área y enganchó para su derecha. La definición, digna de un goleador, fue con un remate al primer palo de Peratta. El arquero nada pudo hacer. Y el 3-0 dejó plasmada la amplia superioridad que había demostrado el Xeneize a lo largo del juego. Con un pie en cuartos de final, la serie se define el próximo miércoles en Liniers.
Thursday, May 3, 2007
Boca 3 - Velez 0
Inesperado en la previa, el cruce fue tomando temperatura con el correr de los días. Fundamentalmente porque La Volpe volvía a La Boca después de perder increíblemente el último campeonato ante Estudiantes. Y Russo, ahora en el Xeneize, también se veía las caras con su ex equipo. Final anticipada, para algunos, aunque esa sentencia, sonaba algo exagerada. Era la hora de jugar. La última vez que Boca había sido local en su estadio por la Copa se remontaba a dos años atrás, en la recordada noche del escupitajo del Chino Benítez a Bautista, de las Chivas de Guadalajara. Hoy, La Bombonera recibía a los dos únicos argentinos que quedaban con vida en el torneo. El Fortín pareció arrancar con las luces prendidas. Se plantó en campo rival y fue a la carga con la potencia de Castromán y Mauro Zárate. Este último, al minuto, probó con un remate desde afuera del área y Caranta controló. Pero la tortilla se dio vuelta rápidamente. Y a los nueve, el Xeneize clavó la primera puñalada. La defensa visitante no rechazó, Palermo tocó atrás y Riquelme, solo, por izquierda, metió un derechazo tremendo con cara interna. La pelota se metió en el ángulo superior izquierdo de Sessa: golazo y 1-0. A partir de la ventaja, fue prácticamente un monólogo de Boca, que tuvo reiteradas ocasiones para aumentar la diferencia. Riquelme habilitó con un gran pase en cortada a Cardozo y éste tocó al medio a Palacio. El bahiense extendió hacia la izquierda y Palermo fusiló a Sessa. Pero el arquero tapó. Luego, un rechazo alejó el peligro. Lo de Vélez en ataque era muy pobre. Zárate, muy buena pegada, probó de tiro libre. Sin éxito. Y cuando restaban veinte para el descanso, Sessa sacó a relucir ese costado que en el último tiempo lo puso más de una vez en el centro de las polémicas. Saltó para agarrar la pelota ante Palacio, en una jugada que ya estaba concluida, y le metió una terrible plancha en la cara. Sin titubear, Baldassi expulsó al Gato y cobró el penal. Todo servido en bandeja para los de Russo. Sin embargo, desde los doce pasos y ya con Peratta -ingresó por Zárate- en el arco, Palermo le dio muy de abajo y mandó la pelota por arriba del travesaño. Pese a la superioridad numérica del local, el trámite aún estaba abierto. Con un Vélez retrasado y ya completamente decidido a apostar al contraataque, Boca intentó llevárselo por delante y aprovechar para estirar la ventaja. Fue para adelante por todos lados. Y tuvo una buena con Clemente Rodríguez, pero el dominio terminó siendo territorial, lo que dejó una sensación de sabor a poco en el Xeneize de cara al entretiempo. Lejos de cambiar de dueño, la segunda parte mantuvo al equipo de Russo como amo y señor del partido. La diferencia de uno era exigua para lo que había sido el desarrollo y más teniendo en cuenta el hombre de más con el que contaba el local. Así, llegó un maratón de situaciones. Primero, Palacio aprovechó una falla defensiva y definió en el área. Peratta respondió en gran forma. Luego, Ledesma metió un tremendo sablazo desde afuera del área. Cerca del travesaño. Y al ratito, Clemente se abatató ante el arquero visitante y no pudo resolver en una chance clarita. Entonces, apareció el goleador. Se jugaba un cuarto de hora de esa etapa final. Ledesma recibió un toque atrás de Ibarra y, de primera, tiró un centro bárbaro que encontró a Palermo. El nueve ganó en las alturas y su cabezazo bombeado se metió por arriba, a la izquierda de Peratta. El 2-0 contagiaba algo más de tranquilidad. Y estaba bien. Pero faltaba la frutilla del postre. Riquelme la pisó, puso un buen pase en cortada, de zurda, y Clemente, como un viejo wing izquierdo, se proyectó, se metió en el área y enganchó para su derecha. La definición, digna de un goleador, fue con un remate al primer palo de Peratta. El arquero nada pudo hacer. Y el 3-0 dejó plasmada la amplia superioridad que había demostrado el Xeneize a lo largo del juego. Con un pie en cuartos de final, la serie se define el próximo miércoles en Liniers.