Movieron, la pelota derivó a la zona del ataque celeste y se fue al corner. El tiro de esquina perfectamente servido por Cristian Rodríguez encontró Abreu, sólo, en el punto del penal. El cabezazo fallido se perdió afuera. Dos minutos después, una gran jugada de Cristian Rodríguez por la izquierda, el centro para Abreu, el toque para Luis Suárez que entró sólo, el remate cruzado al arco se iba afuera pero encontró a Forlán, sólo, quien remató desviado cuando el línea había señalado posición adelantada del rubio delantero celeste. Al minuto siguiente, a los cuatro de juego, por la izquierda del avance uruguayo Abreu y Forlán combinaron de cabeza, y el jugador del Atlético de Madrid metió un pelota largo para la derecha. Sólo recepcionó Luis Suárez, se sacó de encima al marcador Alvarez con impecable gambeta, pisó el área y le pegó de izquierda, seco y bajo el remate se coló en el arco de Galarza. La forma impecable como definió el futbolista del Ayax nos hizo acordar al "Lucho" Borges, aquel puntero ambidiestro de Peñarol y la selección de la Copa del Mundo de 1924 que se aburrió de hacer goles de esta forma jugando por cualquiera de las dos puntas.En el minuto siguiente hubo un claro penal a Abreu --pechazo del zaguero Raldes en el área-- que el chileno Selman pasó por alto y ciento veinte segundos más tarde, en idéntica jugada a la del gol, Diego Forlán en offside remató afuera. Inmediatamente una maniobra monumental de Cristian Rodríguez dejó solo a Forlán que marró el tanto.
Hasta aquí, diez minutos de juego y una exposición impecable de Uruguay. Sin apuros, haciendo circular la pelota, volcando el juego de gestación por la zona izquierda donde Cristian Rodríguez crecía en su juego haciendo recordar a aquellos entrealas de antes que marcaban, trancaban a los rivales con fuerza y, además, jugaban en gran forma, los celestes resultaban claros y absolutos dominadores del partido. En el medio campo Pablo García y Diego Pérez cumplían impecablemente con la función de marca ahogando a Bolivia en esa zona sin dejar dominar la pelota al hábil Vaca, en tanto atrás Scotti y Godín no eran exigidos, Maximiliano Pereira por la derecha no era exigido y, por la izquierda, Fucile se sumaba constantemente al ataque con acierto triangulando con Cristian Rodríguez haciéndose importante por esa banda.
Bolivia recién apareció sobre el cuarto de hora, con un remate desde fuera del área que Fabián Carini mandó al corner en acrobática paloma desviando la pelota con la mano cambiada, es decir, que la derecha sobre su palo izquierdo. Fue lo único que hizo Bolivia en ataque en el primer tiempo.
Tras esa jugada, un centro elevado por Pablo García en pelota quieta, fue desperdiciado por todos los atacantes que quedaron cara a cara con el diminuto golero Galarza clavado en su goal-line y los zagueros del altiplano pegado al piso. Inmediatamente Abreu habilitó desde la media luna a Forlán con golpe de cabeza, sobre la derecha del ataque, con el arco a su disposición, y el blondo atacante la tiró afuera. Después fue Abreu, sobre los veinticinco minutos, quien recibió perfecto centro de Diego Pérez desde la derecha y su cabezazo, sólo, salió desviado sobre la izquierda del arco de Bolivia. En la otra acción, luego de otra exquisita jugada de Cristian Rodríguez por izquierda, otra vez Abreu cabeceó afuera, ahora sobre el palo derecho del arco adversario. ¡Parecía increíble! ¡Pocas veces un equipo uruguayo tuvo tantas situaciones de gol y las desperdició! El "volumen de juego" --como dicen ahora los periodistas de la nueva ola-- era impresionante. Infinitamente superior a aquel que maravilló a todos en setiembre de 2003 cuando los celestes de Juan Ramón Carrasco en tarde lluviosa y gris, le cantaron lotería a estos mismos bolivianos. No hubiera extrañado que, a esa altura del partido, el tanteador hubiera expresado cifras similares a aquellas...
Después de semejante exposición futbolística Uruguay bajó su ritmo --era lógico, no podía continuar jugando de esa manera exquisita y permanente--, lo que ambientó que los bolivianos, impulsados por el No. 10, Vaca, que se tiró sobre la derecha de su ataque, se arrimaran al área celeste. Allí apareció en buen nivel Scotti --especialmente por lo que ordenó hablando y ubicando a sus compañeros de zaga--, en tanto que Diego Godín, como se jugaba antes, se convertía en zaguero de cortar juego saliendo a la descubierta, como el Cato Tejera en los uruguayos campeones del mundo de 1950.
El partido, ya pasada la media hora, comenzaba a transcurrir algo más equilibrado, cuando los celestes armaron un ataque por la derecha y un genial pase de Diego Pérez --metió un globo por encima de la línea de zagueros de Bolivia-- fue rematado como venía, en forma magnífica por Forlán, convirtiendo el segundo gol.
Definitivamente y ya próximos al final de la etapa, el volante de Bolivia No 6, Ronald García, golpeó durante a Cristian Rodríguez en zona defensiva de Uruguay y, tal vez acordándose de aquel partido entre Uruguay y Perú en el Estadio Centenario, donde el juez chileno Selman contribuyó con sus errores a la derrota de Uruguay en la anterior eliminatoria, sacó tarjeta roja directa dejando a Bolivia con un hombre menos y un incierto panorama para la segunda etapa.
El arranque de la etapa complementaria fue con papel carbónico de la primera. Uruguay lanzado al ataque, ahora con mayor seguridad apoyado en la ventaja en el tanteador y de hombres en el campo. Al minuto, la pelota fue a la zona ofensiva sobre la derecha, Luis Suárez se mostró magnífico, limpió su marcador y mandó un centro-pase perfecto, medido, para la cabeza Abreu que entraba solo por la izquierda. El espigado atacante cabeceó sólo, con el arco a su disposición, pero en forma imperfecta permitiendo el rechazo del golero Galarza y, recién en la recarga pudo anidar la pelota en la red.
Contundente, justo y merecido 3:0 que el mismo Abreu pudo agrandar de no haber cabeceado, otra vez en forma defectuosa, ahora en palomita e ingresando por la derecha, otro centro-pase perfecto enviado por Cristian Rodríguez desde la zurda.
El partido estaba "cerrado", para utilizar otra frase del periodismo que llaman moderno. Los cambios ensayados por Bolivia (a los 46’ Diego Cabrera por el volante Solís y a los 58’ Jaime Cardozo por Moreno), fueron realizados con el intento de intentar pesar un poco más en ofensiva. Un tiro de Joselito Vaca desde lejos, contenido por Carini y una acción por la derecha que culminó con centro para Diego Cabrera entrando por la zurda sin poder alcanzar la pelota, fueron apenas intentos vanos de un equipo que estaba vencido.
El técnico Tabárez, comprendiendo que el partido estaba concluido, se dispuso a pensar en el cotejo ante Paraguay y movió el banco de suplentes mandando a la cancha a Vicente Sánchez y Mario Regueiro por Luis Suárez y Diego Forlán. El cerrado aplauso que saludó la despedida del campo de los uruguayos que actúan en Europa eran la prueba más concluyente de la satisfacción popular por la muestra ofrecida. El técnico Tabárez, en gesto desusado para nuestro medio tan afecto a los abrazos y besos, felicitó a Forlán estrechándole la mano.
El extremo zurdo del Toluca pasó a ocupar la posición de Suárez por la derecha, en tanto en moreno Regueiro ocupaba el extremo zurdo del ataque, quedando, ahora, Sebastián Abreu como centroforward neto. Uruguay pasó a jugar a voluntad con la intención de dejar transcurrir los minutos. Pero cada arranque de Cristian Rodríguez, con fuerza semejante a la de un tractor o una 4x4, generaba la sensación de nuevos goles. El cuarto llegó minutos después -en posición adelantada que el línea de la América, Cristian Julio no marcó y Selman no advirtió--, convirtiendo Vicente Sánchez luego de un tuya y mía en el avance con participación de varios celestes.
El público gozaba con la exposición ofrecida; tributaba aplausos; hizo "la ola" mexicana y saludó con una ovación la salida de Sebastián Abreu suplantado por Carlos Bueno. El atacante de los Tigres mexicanos, demostrando su habilidad para mantener una comunión especial con la hinchada -la de Nacional y Peñarol-- que se prolonga por espacio de los años, retribuyó levantando sus manos aplaudiendo al soberano.
El técnico boliviano, el otrora gran jugador Erwin Sánchez ensayó el último cambio: Nicolás Suárez por el lateral derecho Hoyos. Los del altiplano no se amilanaron y con encomiable entusiasmo siguieron intentando complicar a la defensa celeste. Lo lograron en dos ocasiones, prendiendo dos faroles rojos para el futuro. Un tiro en el horizontal y una notable atajada de Carini, estirándose hacia delante para rechazar un fuerte remate desde la derecha.
Ese fugaz intento atacante de Bolivia murió cuando, otra vez Cristian Rodríguez encendió sus motores fuerza de borda y pasó por el campo con una exposición de tanta potencia como hacía mucho tiempo no veíamos en el fútbol uruguayo. Después de notable apilada, en posición de entérala derecho, sacó un tremendo remate de zurda que generó la mejor atajada del golero boliviano Galarza que tiró la pelota al corner.
Minutos después, ahora por la izquierda, puso velocidad de quinta, dejó el tendal y, sin ningún egoísmo, cosa tan importante en el fútbol, le dejó el gol servido en bandeja a Carlos Bueno que no perdonó: 5:0.
En los minutos finales el partido pasó a jugarse área a área generando Bolivia otra situación inquietante para la defensa celeste que volvió a salvar Carini, en tanto que, en el avance, Carlos Bueno se perdió el sexto gol al quedar cara a cara con el portero Galarza abandonando el campo lesionado, posiblemente con una torcedura de su pié derecho.
Así, instantes después culminó el partido con una contundente victoria oriental que volvió a cantarle lotería a los bolivianos en el arranque de la eliminatoria.